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Carlos Arroyo, la mala música y la Selección Nacional.

carlos arroyo

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Se viven buenos momentos en el deporte en Puerto Rico. A semanas de que Javier Culson se convirtiese en el primer puertorriqueño en colgarse en el cuello una medalla en unos Mundiales de Atletismo, esta pasada semana pudimos disfrutar de una excelente versión de la selección nacional. La mejor versión en años, de hecho.

Liderándola, como por los pasados 10 años, está Carlos Arroyo. Luego de pasar casi 7 temporadas dando bandazos por la NBA sin encontrar donde asentarse, el fajardeño se fue la temporada pasada a Israel, en búsqueda de tiempo de juego (y de un salario de 3.5 millones al año).Allí, aunque jugaba frecuentemente, tampoco se sintió totalmente cómodo, y hoy se encuentra buscando dónde jugar la próxima temporada. Se dice que varios equipos de la NBA han expresado interés por el armador, cosa que no debe extrañarle a nadie que lo haya visto esta semana dirigiendo el jugo de la escuadra boricua. Tampoco debe extrañarle a nadie que Arroyo no vaya a ganar un Grammy nunca en su vida.

Hablando de la selección nacional, no mucha gente se percata que desde 1999, Puerto Rico tiene la misma columna vertebral en su equipo, con varios actores de reparto cambiantes con los años. Carlos Arroyo como armador y líder; Larry Ayuso como escolta y primera opción de tiro; y Danny Santiago como centro y eje de la defensa y la pintura. En estos 10 años se han cambiado los Rolando, Piculín y Shariff de la vida, por los Carmelo, Ricky Sánchez y Peter John Ramos. Pero seguimos siempre viendo a Ayuso cruzar los brazos como un maleante tras meter un canasto de tres, a Arroyo intentando pases de fantasía a cada segundo, y a Danny Santiago dejar caer los pases de fantasía que le da Arroyo.

Por último sobre el comportamiento del equipo, tengo que decir lo que siempre he pensado, la selección de Puerto Rico no es ni tan mala y terrible como algunos la pintan, ni tan buena y grandiosa como otros esperan que sea. Es lo que es, un equipo bien armado, con buenas individualidades, que siempre va a sufrir contra equipos con buenos tiradores y a gozar contra equipos que dependan de su velocidad. La diferencia este año es que el equipo aparenta estar mucho más unido y compenetrado. Se ve que se conocen muy bien y, especialmente, que conocen sus roles. No hay batallas de egos y todos están claros en quien es quien dentro del equipo. Cuando eso pasa, usualmente los equipos juegan mejor.

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Written by oajvelez

Escritor y copywriter radicado en San Juan de Puerto Rico. Especialista en nada, práctico en todo. Colaborador en QiiBO y recientemente a cargo de ElVocero.com. Que viva la fiesta.

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