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¡Diantre, pero qué barco más grande ese!

Cruiseship

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Ya me cansa un poco hablar (mal) del gobierno de turno. Realmente, me gustaría más invertir mi tiempo en escribir sobre cosas menos “triviales”, como el calentamiento global, la integración de China al mercado económico mundial, o la sobre explotación de los caladeros en el Cantábrico. Pero, es que la verdad, no me dejan. No es cuestión de hacer leña del árbol caído, pero es que se siguen cayendo más y más árboles cada vez más grandes.

Es que me pregunto, ¿cómo debería reaccionar un ciudadano cuando su Gobierno, sus líderes y los responsables de su bienestar, cometen errores básicos, imperdonables y perjudiciales para todo un país?. En una empresa privada, por ejemplo, existen varias vías administrativas para tratar estos asuntos: memos, warnings, regaños, mangues, y, finalmente, una patada por el culo. Pero, qué podemos hacer nosotros, más que escribir al respecto y con ello, al menos intentar concienciar a quienes que lo lean. Pues eso mismo hacemos.

Como todos saben ya, el Gobierno de Puerto Rico puso el huevo de los huevos cuando, en medio de la preparación para recibir a un nuevo y grande crucero en el Muelle de San Juan, se percataron de que el barco en cuestión a ser recibido, no cabía en ninguno de los muelles. Bueno, de hecho cabía en uno, pero estaba ocupado. Pequeño detalle. El barco miró los muelles, vio que estaba claro que no cabia, giró, y siguió su camino hacia otro país. A ver, enumeremos algunos de los errores cometidos en este caso por el Gobierno: falta de planificación. No saber el tamaño de un barco que atracará en tu puerto es un error básico, estúpido e imperdonable, como invitar a tu hermano a quedarse contigo en tu apartamento de un cuarto, y que después que llegue te percates de que viene con su esposa y 4 hijos. Estúpido de todas partes que se mire; falta de previsión. Como siempre puede haber inconvenientes, es útil (y necesario) tener listo un plan B y hasta C (aunque sin un plan A, un plan B es pedir demasiado); y finalmente, falta de REACCIÓN. Ok, el crucero llegó, no cabe, ya en este punto está claro que son unos incompetentes, pero, quizás podían haber resuelto la trastada simplemente reaccionando proactivamente ante la situación. Haciendo que el crucero anclado en el muelle en el que sí cabía el barco se moviera, o, anclando el barco lejos del muelle y tener preparada transportación a la costa para los pasajeros como se hace en muelles en muchos paises. ¡Reacción!

Pero no. Y no es solamente el hecho de que la cagaron monumentalmente ante todo el mundo (que también), sino que, cual perdedor orgánico (que nace para ser perdedor), recurrieron (Fortuño) a echar la culpa a otras personas de algo que CLARAMENTE fue un error de ellos. “No, que los populares lo construyeron; no, que disque el arquitecto que lo hizo diseñó un disparate; ¡Que yo no fui!, ¡Que fueron ellos! ¡Déjenme quieto!”

Es tan lamentable que ni da risa (bueno un poco sí), pero no tanto el error, se puede decir que todos cometemos errores (aunque unos más y con más repercusiones que otros), sino la actitud asumida ante el error. Terca, estóica e inmadura. Parecen ampararse en ese incorrecto dicho que va “mejor una mala excusa que ninguna excusa”. En este caso, mejor ninguna excusa que cualquier excusa. Lo que manda es dar cara, reconocer el fallo, y seguir adelante con talante. Así quizás, tomaríamos estas cosas con más ligereza. Pero así no funcionan las cosas en este gobierno que nunca comete errores y en el que todo es culpa de otros.

Así vamos. ¿Qué pensáis? Speak your miind.

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Written by oajvelez

Escritor y copywriter radicado en San Juan de Puerto Rico. Especialista en nada, práctico en todo. Colaborador en QiiBO y recientemente a cargo de ElVocero.com. Que viva la fiesta.

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