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The Common Man-Il Uomo Vulgare-El Hombre Común

tipo comun

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La historia, muchas veces y sin que nadie necesariamente se dé cuenta, tiende a repetirse. Eso sucede, me parece, porque aunque cambian los tiempos, los contextos, los escenarios y las tramas de la historia, los protagonistas (¡nosotros!), somos los mismos. Hace 7,000 años, por ejemplo, pueblos enteros peleaban entre sí por diferencias regionales, políticas, o religiosas. Hoy en día, pueblos enteros se pelean entre sí por diferencias regionales, políticas, o religiosas. Hace 300 años, ciudadanos se rebelaban ante potencias imperiales que los gobernaban injustamente. Hoy en día, ciudadanos se rebelan ante potencias imperiales que los gobiernan injustamente. ¿Me van entendiendo no?

Hay que reconocer sin embargo que es cierto, muy cierto, que en muchos aspectos de nuestra “conducta” como humanidad sí que hemos mejorado, o aunque sea “improved” como dicen en Irlanda del Norte. Principalmente porque hay más leyes y castigos garantizados a quienes se salgan de la línea. Pero, a grandes rasgos, la realidad es que como humanos, conservamos y compartimos las mismas características principales y esenciales que nos hacen ser lo que somos.

Para ejemplificar esto, podemos fijarnos en cosas simples y mundanas tan secillas como enamorarse, enojarse, abrigarse del frío, o estar de acuerdo universalmente en que los Doritos son deliciosos. No obstante a veces otros aspectos menos mundanos y más relevantes, se repiten entre los individuos sin ningún plan específico, pero con los mismos objetivos, de una forma extraña y hasta en cierto modo fascinante.

Ejemplos recientes de esto son los casos dispersos pero similares de “hombres comunes” expresando furia ante sus líderes mediante el milenario gesto de tirarle con algo a alguien en la cabeza. Sea un zapato, una estatua (ok este exageró) o un huevo. Sea un irakí, un italiano o un boricua. 3 situaciones, 3 contextos, 3 hombres, una misma reacción con un mismo objetivo. Súper.

Entonces tomemos el pseudónimo que utilizó uno de ellos (el boricua), “hombre común”. El “hombre común” es ese que se parece a todos aunque es único en sus necesidades; ese al que le molesta lo que a todos y le agrada lo que a todos; el hombre común somos todos. Fajardeños, subsaharianos o napolitanos. Eso que nos une más allá de la cultura, costumbres y tradiciones, son las emociones y las sensaciones, tanto de celebración (todo el mundo celebra lo que les hace feliz, por ejemplo) como de impotencia e injusticia, y también la forma de expresarlas. Besos, abrazos, puños y cachetadas. Nadie nos enseña a hacerlo pero todos lo hacemos. Entonces, mientras el hombre común siga haciéndose escuchar al unísono, de la manera que sea y en donde sea, hay esperanza de que todos, como humanidad, tengamos una voz global, como una humanidad común y de similares.

Como hombres, aunque no nos expresemos individualmente, tenemos una voz comunal, compartida y universal. Es la voz del hombre común. Y gracias a Dios por él.

¿Qué piensas de todos los hombres comunes últimamente? ¿Acaso hablan por todos nosotros? Speak your miind.

Los hombres comunes en acción:

The common man:

Tipo común:

Il uomo vulgare:


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Written by oajvelez

Escritor y copywriter radicado en San Juan de Puerto Rico. Especialista en nada, práctico en todo. Colaborador en QiiBO y recientemente a cargo de ElVocero.com. Que viva la fiesta.

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