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¿Quién odia Haití, Dios o nosotros?

Haití

Con la reciente noticia del terrible terremoto que azotó Haití, el “tema Haití” se ha puesto de moda, por decirlo así. Hace ya algunos años, varios científicos haitianos habían predicho que un terremoto de gran magnitud era una posibilidad real en Haití, debido a su ubicación, exactamente entre dos capas tectónicas. Las personas en general, ignoran este dato y prefieren llegar a sus propias conclusiones con relación al tema. Desde un castigo de Dios por brujos, hasta un castigo de Dios por negros, y pasando por cuanto disparate pueda existir. Por eso, quisiera ponerles en perspectiva, si tan siquiera un poco, lo que ha sido la trágica historia reciente (y no tan reciente) de esta cercanísima Isla. Luego, entonces asignamos culpas si queremos.

Sabemos todos que hoy Haití vive una tragedia natural catastrófica y lamentable. Muchos recordamos también que en los últimos 10 años la Isla ha recibido el azote de más de 5 huracanes de gran magnitud que han retrasado su ya atrasada economía por años o décadas. Algunos pocos, también puede que recuerden que hace menos de 10 años ocurrió allí un desorden social increíble provocado por un golpe de estado que sacó del poder al entonces presidente Jean Bertrand Aristide, en el que miles murieron y que paralizó el país y su economía por un largo período. Eso, nuestra memoria corta lo recuerda y lo sufre.

Sin embargo, esta pequeña y cercana isla lleva no 10, no 50, no 100, sino más de 200 años viviendo una tragedia que parecería orgánica. ¿Por qué Haití se ha quedado atrás con relación a sus países vecinos en TODOS los aspectos por décadas y décadas?, ¿dónde recae esa diferencia?, ¿de quién es la culpa? Repasemos.

En el 1804 Haití se convirtió en tan solo la segunda nación independiente en América; la primera república ocupada en su mayoría y controlada (principalmente) por negros en el mundo; y la única nación en la historia en tener una revuelta esclava exitosa. 12 años pasaron los haitianos enfrasacados en una sangrienta batalla con los franceses que al final redundó en una supuesta otorgación de soberanía haitiana. Esto fue posiblemente lo último que pudieron realmente celebrar los haitianos como nación.

Tan pronto se puso en marcha este honorable y digno proyecto de una nación administrada y poblada por ex esclavos, la mal llamada “comunidad internacional”, liderada por los Estados Unidos (como siempre) y Francia (como casi siempre), decidió que Haití no podía simplemente salirse con la suya, liberar a un chorro de esclavos así porque sí, y para colmo, darles  todo un país para administrar. No sir. No monsieur. Entonces por 21 largos años la comunidad internacional mantuvo literalmente aislado a Haití, sin reconocer su soberanía, y rodeado por tropas y buques franceses que constantemente amenazaban con entrar nuevamente a la Isla y restablecer la esclavitud. Finalmente en 1825 Haití “resolvió” la situación accediendo a las condiciones del país poderoso (y con más armas), Francia. A cambio de recibir el reconocimiento internacional como nación independiente, Haití prometía pagar a Francia una deuda de 150, 000, 000 Francos Franceces (ok, en contexto, más o menos $21 billones hoy en día, o, en aquel momento el doble del precio que Francia le puso a Estados Unidos por la compra del territorio de Louisiana, que es nada más que 74 veces más grande que Haití). Esta “deuda” recién adquirida, según Francia representaba una compensación por, lean bien, la pérdida de “propiedades” de los terratenientes franceses, incluyendo pero no limitándose a terrenos, plantaciones, y como no, esclavos.

El “chanchullo/trambo” no acaba aquí. ¿De dónde sacaría el dinero esta joven, pobre y ya endeudada nación para pagar esta astronómica suma? Hello!!, pues tomándosela prestada a un banco francés, obviamente. Dicho sea de paso, la deuda tomó más de 100 años en saldarse. Para ser exactos, no es hasta 1947 cuando Haití finaliza de pagar esta injusta deuda.

O sea, que en vez de invertir sus primeros 100 años de existencia, su esfuerzo, dinero (poco) y trabajo, en educación, infraestructura, salud y desarrollo, Haití estuvo hasta la mitad del siglo 20 invirtiendo casi todo su dinero en pagos relacionados a esa deuda. En 1915, por ejemplo, el 80% del presupuesto nacional se gastó en el pago de deudas. La esclavitud abolida hace ya muchos años en todo el mundo, y Haití pagando (literalmente) por la libertad de sus ancestros esclavos, y precisamente a sus “amos”.

Entonces, tras está “cogida”, Haití ha pasado su historia de cantazo en cantazo. Golpes de estados, por decenas; décadas de régimen militar estadounidense (algo así como Irak o Afghanistán hoy en día); decisiones precipitadas en relación con su agricultura o economía debido a la presión de pagar las deudas, que provocaron erosión en sus suelos, deforestación, y más carga sobre la limitada tierra fértil existente.

Si a todo esto le añadimos desastres naturales e irremediables como huracanes o terremotos, el sube y baja regular de la economía, y la corrupción caribeña de cada día, y tienes al país más pobre de América, y uno de los más pobres del planeta. Esto, claro está, sin entrar en detalles específicos (debido a la falta de espacio) de los horribles abusos de derechos humanos que han sufrido los haitianos tras muchas terribles dictaduras, incluyendo el espantoso y sangriento régimen de los Doc’s,  Papa y Baby una pareja de padre e hijo que usó lo poquitísimo que poseía el país para enriquecerse, mientras trataban la ciudadanía como su propiedad y practicaban un terrible esquema represivo através de su milicia privada compuesta por mercenarios y conocida como Tonton Macoute y que se cree es responsable de sobre 30,000 muertes.

También es pertinente decir, que más del 80% del la población haitiana es, de hecho, cristiana, contrario a la creencia popular de que Haití es una isla de brujos que veneran masivamente a Changó. No es así.

En conclusión, me parece que expuesto lo aquí expuesto, entonces está claro que Haití no es una isla maldecida por Dios (¿o quizás un poco?), sino una isla maldecida por los humanos. Y esa es una maldición mucho, mucho peor que cualquiera.

¿Qué ustedes piensan? ¿Debería Francia devolver esa deuda injusta e ilegal y ayudar al país al que condenó a la miseria? Speak your miinds.

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Written by oajvelez

Escritor y copywriter radicado en San Juan de Puerto Rico. Especialista en nada, práctico en todo. Colaborador en QiiBO y recientemente a cargo de ElVocero.com. Que viva la fiesta.

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