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ELAmos Felices (Parte II)

Ya lo dije yo hace un tiempo en Diálogo Digital, y otros muchos, muchas otra veces lo dijeron antes que yo. Lo que hemos dicho, es que nuestro adorado y particular estatus político conocido como Estado Libre Asociado dentro de Puerto Rico, y como Commonwealth of Puerto Rico fuera, está dando sus últimos aletazos, agoniza, muere. El problema ha sido que aunque unos pocos lo sabemos, y lo decimos, otros muchos no lo quieren saber, y no lo quieren escuchar. De eso no se habla. ¿Para qué? Si realmente nuestros problemas se deben al Gobierno de turno (insertar PPD o PNP) que es un incompetente, pero con el otro partido en el poder (insertar PNP o PPD) las cosas estarían mejor. El estatus no tiene nada que ver. El estatus no es un issue.

Yeah right.

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En nuestra situación actual, el estatus no sólo es importante, es lo más importante. Nuestro estatus es sui generi, único en su clase, no existe otro lugar en el mundo con una relación con otro país igual a la nuestra con los Estados Unidos. Ni el Commonwealth of Massachusetts, ni los miembros del Commonweath of Nations relacionados con Gran Bretaña, ni ninguno otro funciona de la forma de nuestro querido ELA. Con un equipo Olímpico local que viaja a competir usando un pasaporte de otro país (contra el que competirá, y una vez que otra le ganará). Con un idioma oficial local que no se puede usar en el lugar donde justo reside la soberanía, en este caso el Congreso de los Estados Unidos. Una total locura. Sin embargo, mientras ese estatus nos permitió progresar y ver como un país pobre (Puerto Rico) se convertía en la envidia del Caribe y de Latinoamérica, a nadie parecía importarle qué iba a pasar después. O sea, y después del ELA, ¿qué? (los populares románticos dirán aquí “pues después del ELA, nada…”)

Entonces llegamos al punto en que estamos hoy. Una economía deprimida por varias razones, que incluyen desde una nefasta administración de los fondos locales a través de la historia reciente, pero que también incluye una imposibilidad de diversificación económica, y una limitación en la capacidad de negociación en comparación con países vecinos. Puerto Rico fue un día el país más progresivo y de los más ricos de Latinoamérica. Ya no es así. Por eso, luego de que por fin una persona, Willy Miranda Marín, decidiera hacer frente a esta realidad y decir dentro de su partido- gente, miren, el ELA se nos muere, vamos a movernos hacia adelante-, otros muchos dentro del partido prefieren quedarse parados justo donde están, sin mover los pies, como queriendo decir, no te preocupes, después de un rato te acostumbras.

Todo es obviamente por un miedo latente al mero concepto de soberanía, o independencia. Miedo a verse con la necesidad de resolver los asuntos en su totalidad. Miedo a una repsonsabilidad total del manejo de su país, sintiéndose incapacitados para tal. Es triste escuchar al presidente del Partido Popular Democrático Héctor Ferrer decir sinsentidos como “la soberanía que el PPD propone es la voluntad del pueblo en el ejercicio de decidir”. No joda. O decir y repetir, “yo no creo en la independencia”. Será que no cree en la independencia para su país o que él no se siente capaciado para manejar un país independiente, porque la “independencia” funciona día a día en cientos de otros países, mientras que el ELA, como dijimos antes, solamente funcionó, hace tiempo ya, en nuestra pequeña, particular y lluviosa pero soleada Isla.

Entonces, no quiero decir con esto que debemos convocar una revolución y bajar las banderas americanas de las astas, pero sí que en una reflexión nos miremos en el espejo (simbólicamente, por favor) como país , estado, nación, o grupo de gente que comparten un pedazo de terreno, y decir, bueno si el ente soberano regidor de mis intereses, el Congreso de los Estados Unidos, no cuenta mis intereses ni siquiera como una prioridad secundaria (simplemente no estamos en la lista de temas a discutir), pero internamente estamos limitados a esperar alguna acción de ellos para avanzar, pues entonces, tenemos un problema. Y ahí está la clave. Mientras el PPD no reconozca, como el adicto, que tiene un problema, que el ideal sobre el que basa toda su existencia se tambalea y solo se sostiene en pie gracias a ese miedo al cambio que el mismo PPD (y el PNP y el PIP) han impregnado en la ciudadanía, seguiremos detenidos o retrocediendo, pero jamás avanzando.

Creo que es tiempo de que el PPD se mueva, para un lado o para el otro (independencia, soberanía o estadidad) pero que se mueva, porque tras el PPD se mueve la gran mayoría de los puertorriqueños, que hoy igual que su partido, tienen sus piés inmóviles en el fango. Y todo porque alguna vez, ELAmos felices.

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Written by oajvelez

Escritor y copywriter radicado en San Juan de Puerto Rico. Especialista en nada, práctico en todo. Colaborador en QiiBO y recientemente a cargo de ElVocero.com. Que viva la fiesta.

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