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Lo que realmente importa

Todos vimos lo que sucedió ayer en el Capitolio de Puerto Rico. Lo que pasó ayer allí está claro para todo el mundo y no me cabe duda ninguna.

No importa que Figueroa Sancha, yo o cualquiera les tratemos de hacer creer que esos estudiantes en mahones y t-shirts de Loka Ola empezaron el supuesto motín, yo le llamo police riot, lanzando pesadas piedras que cargaban en bultos hacia los policías armados mientras destruían impunemente propiedad pública. Todos sabemos que no fue así. Allí se ordenó a ‘someter al orden’ a todo el mundo. Se ordenó vaciar el Capitolio. Sencillo. Uno se preguntará de qué forma le puede beneficiar esto al Gobierno o a su imagen mejor dicho, ya que yo apostaría a que más de un 90% del país considera en esta situación al Gobierno y la Policía los agresores, y los manifestantes (no les llamaré estudiantes, vimos los videos) los agredidos.

Para respondernos esa pregunta, es importante que analicemos lo que ha venido sucediendo en ese lugar por los últimos días. Hace pocos días, el presidente del Senado ordenó cerrar las gradas destinadas a los medios de comunicación y al público en general, sin dar razón alguna. Aún al día de hoy, no ha dado ninguna. Tras una ráfaga de reacciones y la opinión pública totalmente en su contra (es que meterte con los medios es un poco tonto), la decisión se semi revierte, condicionando la entrada de los medios a realizar lo que, por otro lado, es su trabajo y deber, reportar los que sucede en ese edificio de acceso y funciones públicas.

Es importante destacar precisamente que todo lo que allí pasa, es de carácter público en su totalidad. El presidente del Senado intentó, errónea y desacertadamente comparar su restricción con las que existen en los tribunales, en los que en muchas ocasiones se dilucidan aspectos de carácter privado, con lo que claramente otras reglas aplican allí. En el Capitolio, lugar donde se crean, analizan y legislan las leyes que rigen este país nuestro, no es así. Todo lo que ocurre allí es de interés público, y así mismo debe existir acceso completo a ello. Especialmente, y esto es un elemento muy importante en esta situación, cuando durante el día de ayer, último día de la sesión legislativa, en el que por Ley, el presupuesto para el siguiente año fiscal debe ser aprobado antes de las doce de la media noche. Por Ley. Sin falta. ¿Entienden?, el presupuesto, se tenía que aprobar ayer. Con prensa o no, con público o no, con legisladores populares o no.

Dicho esto y volviendo a los hechos, tras reabrir las gradas que nunca debieron cerrarse, varios grupos (léase bien varios), incluidos grupos estudiantiles, indicaron que irían al Capitolio a hacer valer su derecho de presenciar precisamente esa última sesión legislativa y de llevar a cabo allí una protesta. Como ha sucedido en innumerables ocasiones antes. Indicaron, en algún momento, que irían a ‘tomar el Capitolio’.

Aquí quiero detenerme, si tan solo por un segundo, porque me parece importante dejar esto claro: cuando el Gobernador, o el Superintendente, dicen a viva voz, como si nada, que la razón por la que ellos ya habían previsto que allí pasaría algo violento, y por la que la fuerza de Choque estaba allí mucho antes de empezar la manifestación, fue por esta ‘amenaza’ de los estudiantes de ‘tomar’ el Capitolio, se están riendo de nosotros de una manera descarada. Tomar de manera literal algo así y decirlo con la cara fresca, es imperdonable. Cuando los estudiantes hablan de ‘tomar’ no se refieren a entrar con uniformes militares y fusiles a sacar a Rivera Shatz de su escritorio y declarar allí mismo la República de Puerto Rico. Es obvio que no, no hay más que verlos como van, sin armas, en pantalones cortos. Con cámaras en vez de fusiles. Es absurdo pensar que ese grupo de personas fueran con el fin de tomar un edificio, por otra parte, muy bien custodiado de por sí. Por otro lado, si realmente creyeron que allí habría un golpe de estado, entonces debieron de haber sido mucho más previsivos, y cerrar el perímetro completo desde temprano, anunciarlo como medida de seguridad y evitar el suceso. ¿No?

De hecho, las grabaciones evidencian como el ‘motín’ o el ‘police riot’ comenzó de hecho dentro del Capitolio con personas a las que ya habían dejado entrar previamente. Gente totalmente desarmada por otra parte. Es obvio que en ese momento llegó una orden de sacar a todo el mundo del Capitolio. De la manera que fuese. Y así fue, a la fuerza. Ahí se da el primer ‘encuentro’ o mejor dicho, la primera vez en que la Policía se abrió camino a la fuerza entre los manifestantes.

Aclaro, que hasta este momento nadie había roto la Ley de manera ninguna, ni los que estaban dentro, ni los que querían entrar, ni los que se manifestaban allí. Todo eso es legal y está en derecho.

Tras agitar a las masas (todo el mundo sabe cómo va ese dicho), los policías se encontraron con una masa que ya había sido golpeada injustamente, y que estaba rabiosa, como es obvio. No obstante, aunque estaban rabiosos, era claro que era imposible para ellos romper de alguna manera la impresionante barrera de policías gigantescos, macana en mano, custodiando la entrada de ese edificio público. Estaban desarmados. De hecho, en un momento los estudiantes lanzan una valla de seguridad hacia los guardias. La valla estaba allí, obviamente. Prueba clara de que estaban desarmados y defendiéndose con lo que tenían a mano. En aquel momento, vallas, botellas de agua, y cualquier cosa que apareciera.

Pero lo más indignante y hasta cierto punto increíble, es que tras esparcir a esa masa de menos de 300 personas y sacarlas a, ¿qué creen?, otro espacio público, la plazoleta frente al Capitolio, alguien decidió en aquel momento que simplemente había que vaciar, por alguna razón, el área completa. De la manera que fuese. Y así fue, a la fuerza. Y así, arremetieron nuevamente contra todos quienes se encontraron de frente. Todos y todas. Pero no me voy a molestar en describir esas tristes escenas, ya ustedes lo han visto.

Finalmente lo que quedó fueron varias patrullas vandalizadas, y un pueblo entero golpeado. A todo, esto, lo que realmente importa, es que sin nadie darse cuenta, la jugada les salió redonda. El presupuesto se aprobó rozando las 12 de la noche, con las gradas vaciítas. Sin personas, sin manifestantes, con un par de miembros de la prensa pensando más en cómo sacarse el ‘pepper spray’ de la cara y cómo hacer pasar el efecto de los gases lacrimógenos a los que minutos antes, habían sido expuestos sin razón alguna, que de verificar las decenas de enmiendas que le hacían a NUESTRO presupuesto.

Justo como ellos querían desde el principio.  Sin embargo espero y tengo esperanza en que todo esto redunde, como lo ha hecho hasta ahora, en un repudio general hacia este tipo de actos y a quienes las llevan a cabo. Espero que al final del día nos demos cuenta como pueblo de lo que realmente es importante, y aprendamos primero a saber escoger a quienes nos dirigen, y segundo a hacerles saber que igual que los ponemos, los sacamos. Que así sea.

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Written by oajvelez

Escritor y copywriter radicado en San Juan de Puerto Rico. Especialista en nada, práctico en todo. Colaborador en QiiBO y recientemente a cargo de ElVocero.com. Que viva la fiesta.

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