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El resultado del Macondo effect

Macondo Effect


La semana pasada vivimos a través de las portadas nacionales las noticias que nos llegaban de nuestros honorables y de verdad que uno lo que podía pensar pero ¿esto es en serio? O sea.

Empecemos con el más neurálgico de todos, el aumento de jueces del supremo. Ciertamente, el que diga que nuestro alto foro nunca ha estado inundado de politiquería no ha vivido aquí. Por los pasados 60 años el Tribunal Supremo de Puerto Rico ha estado dominado por jueces provenientes de los círculos más cercanos al Partido Popular Democrático. Por ejemplo, el Juez Presidente Federico Hernández Denton fue director de campaña de Rafael Hernández Colon y la Jueza Asociada Anabelle Rodríguez fue Secretaria de Justicia bajo la Gobernadora Sila Calderón, por solo mencionar algunos.

De la noche a la mañana, los planetas y Jorgito Adolfo De Castro Font se alinearon y surgieron las plazas disponibles para que el Gobernador nombrara a quien quisiera. Era un secreto a voces, que el PNP venía con los dientes amolaos para llevarse todos lo botines o los huertos de batatas políticas del Gobierno. Empezaron con el criterio de la Ley 7 para computar los años de servicio, la métrica era sencilla, todos los empleados que tengan menos de 10 años de servicios iban fuera. No hay que ser un genio para saber que en su inmensa mayoría esto eran los carga banderas populares.

Después siguieron con la Junta de Síndicos de la Universidad, que de la noche a la mañana, en medio del tumultuoso conflicto universitario, le aumentaron sus síndicos [pueden leer un poco más de esto aquí y aquí también] y por último el aumento en los jueces del Tribunal Supremo de 7 a 9. Para algunos, este movimiento ha sido el más escandaloso de todos. Sí, para algunos, porque Pancha del Barrio Matrulla en Utuado, no está pendiente a ese tipo de cosas.

Si Qiibo hoy realizara una encuesta el 49% del País diría que está a favor del aumento por el mero hecho de que ahora es turno de los azules, además, que es justo y necesario. El otro 49% estará lloriqueando porque Fortuño le tumbó la piquita a la Pava en el Supremo, un 1% haría unos señalamientos serios y ponderados y el restante preguntaría ¿Existe un Tribunal Supremo?

La realidad del boricua es que estamos sumidos en una crasa depresión social y moral. El ver a dos legisladores pelearse porque uno le dijo al otro que la bandera de Estados Unidos es la pecosa o ver al Presidente de un Partido decir que la reforma contributiva es mala así porque sí, sin entrar en los méritos y hablarle al País de manera coherente, realmente es deprimente.

Entonces, para ponerle sazón a la cosa, vemos a un ex-gobernador, que lanza ataques viscerales desde su trono cibernético sin insertarse en los círculos de debate y enfrentar a la prensa o al pueblo.

Señores, Puerto Rico es una sociedad donde cada 9 horas se reporta un asesinato, cada vez son más los estudiantes del sistema público de enseñanza más costoso del Caribe, que abandonan la escuela y los que graduamos, son analfabetas funcionales que no saben precisar si las famosas tetas son de Salinas o de Cayey.

Esto es Macondo señores, podremos filosofar todo lo que queramos y hablar de enmiendas a la Constitución, golpes de Estado o de ideas radicales, pero no hay manera de salir de este ciclo vicioso, si las discusiones se mantienen entre que los seres del Chuchín dijeron que Juanma perdía, las confesiones de Maripily o si el edificio lindo de Miramar se debería llamar Pedro Roselló. Aquí hay pobreza, y no solo monetaria, pobreza moral y social. Si te levantas todas las mañanas pensando que vas a salvar el mundo, pero lo primero que escuchas es la garata de nuestros honorables, entonces, estás en Macondo. Bienvenido, saca tú cervecita, mira a lo lejos y grita a los cuatro vientos ¡Boricua pa’ que tú lo sepas!

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