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¡Picu yo voy a ti!

Piculin Ortiz-detenido por drogas

Piculin Ortiz-detenido por drogas

Salvemos a Piculín, ¡Picu yo voy a ti!, hagamos un grupo para ayudar a Piculín etc., etc., etc. De momento entre la renuncia de José Figueroa Sancha, la peleíta de Alba Reyes y Jay Fonseca y el arresto de Piculín se nos fue la semana.

Bueno vamos a lo primero, Jose “Piculín” Ortiz fue una gran luminaria del deporte boricua, puso el nombre de Puerto Rico en alto, llegó a lugares donde un puertorriqueño no había logrado, nada, pero eso lo hizo cobrando por sus servicios y devengando buen dinero. Hasta ahí, estamos utilizando el pensamiento Carlos Díaz Olivístico de que jugar baloncesto y amarrarse la bandera no debe llenarnos de orgullo y menos hacerle un “chiji-chija”.

Ese logro de Piculín, fue acompañado por la representación que hizo de nuestro País en Olimpiadas, Mundiales y otros juegos relacionados. Muchas veces se nos hinchó el corazón al verlo jugar e hizo olvidarnos de nuestro problemas por 40 minutos.

Sin embargo, este fue el mismo jugador que dio positivo a esteroides anabólicos en una prueba realizada en Grecia. ¿Qué pasó? No se le pudo probar nada, pero la duda se quedó ahí. Mas allá de todo este trasfondo ¿debemos ayudar a Piculín? ¿hay que rescatarlo? Fíjate, hagamos la pregunta de otra forma, si hubiese sido Juan García, el que se pasa en la esquina de tu vecindario pidiendo dinero que lo cogen con droga ¿lo ayudaríamos? ¿haríamos grupo de apoyo? No. Claro que no. Ese es el problema de la hipocresía con el tema de las drogas aquí. Si tu no eres alguien que hizo algo o tiene algún nombre de algo o eres familia de alguien, nadie te mira, te tratan como el ‘tecato’, el ‘bichote’ o meramente como aquel que eligió meterse droga. Todos los días en este País hay una familia que se afecta por la drogadicción. Hay un padre que desampara a su hijo por irse a curar al punto y así sucesivamente. Ese es el pan nuestro de cada día, lo que pasa es que mientras no le pase a un VIP pues lo vemos como un problema más, algo que esta mal, pero quién sabe.

¡Ay Bendito Piculín! Sí, ayudemos a Piculín, pero no seamos hipócritas. Ayude al de la esquina, busque las iniciativas comunitarias que existen e involúcrese. Pero claro, esas organizaciones no tienen al Picu. Entonces queda por preguntarnos, ¿Por qué no ayudamos a Angelo Millones? ¿Por qué no decimos ¡Junior yo voy a ti!? Estos políticos baratos con intenciones electoreras están cogiendo pon con el faranduleo de la droga, ya es hora que nos dejemos de los pañitos tibios y le pongamos el cascabel al gato.

Piculín será un drogadicto, vamos, a lo mejor sale hasta inocente de haber tenido en su posesión 150 mil dólares en mercancía con intención de distribuir, pero es un mero jugador. Repensemos en quién ciframos nuestras esperanzas, a quién idolatramos y a quién no. Asumamos nuestra responsabilidad social y comencemos a valorar lo que realmente merece valor. El mensaje que se esta llevando es, mientras seas importante y grande para el País, pues entonces te mereces una segunda oportunidad, mientras tanto pues no, arréglatelas como puedas.

Enseñémosle a los niños, que sí es bueno ganarse 10 millones de dólares jugando baloncesto, pero que es aun mejor, ser un ciudadano de bien, de ayudar a los demás para ser un mejor País. Que no tienes que tener una casa en Montehiedra, comprar el reloj de 20 mil dólares, ni menos andar en un Mercedes Benz, que lo que importa es que tu aportas al País para que seamos un mejor pueblo. ¿Para qué seguir idolatrando a las personas? Al fin y al cabo, son humanos sienten y padecen. Utilizan el mismo inodoro, las mismas carreteras y ven a los mismos que deambulan sin rumbo en las calles.

El que quiera salvar a Pícu que lo haga, esta en todo su derecho. Pero no se olviden del que está en la calle. Hay cientos de Picus allá fuera, que día a día pierden la batalla, y nadie se detiene a decirles ¡Picu yo voy a ti!

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