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Steve Jobs vs Esteban Trabajo

Steve Jobs

Jobs creó multitudes de objetos lindos, aparatos elegantes y fáciles de usar. Ganó mucho dinero para Apple en vida, y Apple hizo dinero de él después de su muerte. Sin duda, servirá de ejemplo como modelo de emprendedor y será el perro guía de futuros líderes. Hablar bien de Steve Jobs es fácil… pero que hay del otro Jobs, del Jobs del que nadie habla, del Steve Jobs al que yo llamaré para diferenciarlo Esteban Trabajo.

Y Esteban era [de acuerdo con los empleados de su propia empresa] grosero, despectivo, hostil y rencoroso. Los empleados de Esteban que no fueron obligados a firmar acuerdos de confidencialidad en sus contratos hablan del acoso, manipulación y del miedo que les rodeaba dentro de su propia empresa… y también lejos. Apple, como muchas de las grandes compañías de hoy en día, fue construida sobre las espaldas de semi-esclavizados ciudadanos de la Republica Popular China, y de lo que es peor, de sus niños, que realizaban [y realizan] jornadas inacabables, por no hablar de los castigos que recibían por sus fallos.

Censura

Con la excusa de la protección de los chiquillos [los mismos a los que explotaba sin remordimientos en China] Esteban prohibió la instalación en sus dispositivos de cualquier tipo de arte o expresión gay, personajes y caricaturas políticas, y cualquier aplicación que se pudiera considerar “moralmente sospechosa”. Esteban implementó la censura en unos dispositivos creados para conectarnos al mundo de la información ¡Olé sus huevos!

Trabajo, era archiconocido dentro de la empresa por confiscar teléfonos celulares y hacer búsquedas de archivos o información “delicada” en las computadoras de sus empleados de maneras sospechosamente ilegales.

Abuso

Antes de ser destituido en 1986, cuando casi quiebra la compañía, Esteban ya tenía la fama interna de actuar como un dictador, fama que continuó durante su segundo periodo al frente de la empresa. La tendencia de Trabajo a empequeñecer los logros de sus empleados, gritarles, insultarles, y presionarles hasta que enfermaban era conocida en cada uno de los extremos de Silicon Valley.

Donde dije digo, digo Diego

Después de rechazar en reiteradas ocasiones mantener cualquier tipo de relación con el papá que lo abandonó, Esteban negó por activa y por pasiva durante dos largos años la paternidad de su hija Lisa, alegando que era estéril. Finalmente la reconoció y la homenajeó con el Apple Lisa, un computador que vendió menos unidades que el número de intervenciones decisivas de Cristiano Ronaldo en partidos grandes.

¿Caridad? No gracias.

Apple, debido a las recomendaciones de Esteban, eliminó cualquier tipo de programa de caridad en 1997 alegando que tenía que recortar los gastos de su empresa multimillonaria. Un tipo generoso en comparación con su rival empresarial Bill Gates [modo ironía on]. Su avaricia ya había sido antes probada cuando mintió a su socio y “amigo” Wozniak sobre su salario a repartir en Atari, diciéndole que cobrarían $750 a dividir, cuando la realidad era que cobraba $5,750, dándole a Wozniak solamente $375.

¿Creatividad o suerte?

Parece ser que el consumo LSD, como el mismo reconoció, hizo gran parte del trabajo creativo de Esteban. Tal era su afición al consumo de esta droga que no sólo le ayudo a crear las primera visiones de los aparatos de la manzana, sino que le creo un complejo de auto-endiosamiento que le llevó probablemente a una muerte prematura. Tan especial y distinto se creía, que su endiosamiento devino en estupidez, le llevo a probar tratamientos alternativos basados en hortalizas para curar un cáncer prácticamente incurable. Esteban pensó que la “alternatividad” exitosa de sus técnicas empresariales funcionaría también como tratamiento médico, como si fuera el mismísimo Jesucristo. Esteban pensó estar por encima de la vida y de la muerte. Y Esteban murió.

Conclusión

Que un tipo de esta calaña se admirado por millones de personas por el simple hecho de que ha cambiado el diseño de algo que ya existía bajo los efectos del LSD, habla de lo contagiosa que es la estupidez, y que este mundo sólo tiene solución si es arrasado por una ataque nuclear y empezamos de nuevo desde la célula original.

P.S. Por cierto, el discurso de la Stanford no solo está más sobrevalorado que Xabi Alonso, sino que es tan malo que si lo hubiera hecho alguien distinto a Esteban Trabajo, habría sido criticado durante 15 años, y posiblemente ejecutado en plaza pública.