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A los negros: que respeten nuestro sistema de ley y orden.

Portada Primera Hora

Portada Primera Hora - Esto es pa' morirse

La primera plana del periódico, Primera Hora del pasado 12 de febrero de 2012, leía “Esto es pa’ Morirse”, junto a una foto de la fila de rostros en perfiles de algunos de los 10 jóvenes que fueron llevados a la cárcel, y la mirada peculiar de uno de ellos. La visita a la cárcel es parte del programa “Amando la libertad”, del Departamento de Corrección y Rehabilitación en conjunto con el Departamento de Educación.

El Programa según el Secretario de Corrección pretende “prevenir que los jóvenes lleguen a nuestro sistema, fomentar los valores, utilizar a los jóvenes como portavoces a través de su experiencia y servir de instrumento para que nuestros jóvenes respeten nuestro sistema de ley y orden”. Se lee lindo.

La noticia no explica cuáles fueron los criterios -a parte de ser varones y estudiar en una escuela superior- para la selección de los 10 jóvenes que participaron del Programa. Sin embargo, estoy segura de qué requisitos había, pero no son parte de la noticia. Al parecer no era importante para la periodista indagar las intimidades del programa. Ojalá lo hubiese hecho, tal y como se indagan las intimidades de la “totín” abultada de alguna de las especies góticas de la farándula cirquense de esta patria. Pero anyway!

Solo bastó mirar la foto de primera plana y darme cuenta de que el criterio infiltrado para la selección de estos jóvenes era el color de piel y el recorte de pelo. Todos tenían rasgos físicos similares. Pero tomándole el pulso a Educación probablemente eran jóvenes que no tenían interés por la educación arcaica de nuestro sistema educativo mediocre, inútil e inservible. Y me imagino que otros criterios promovidos por el mismo Sistema como la condición social y económica. Pero como soy afropuertorriqueña y ando fijándome en las actitudes racista del ente gubernamental, y aclaro que no por acomplejá sino porque el racismo estructural es un hecho y aprendí a no hacerme eco de las injusticias.

Yo no puedo borrar que eran negros y que uno de ellos mostró una mirada retadora, fija con la que escudriñó el lente inoportuno del fotógrafo, y que a mi simple vista me hizo ver a un matón en vez de a un joven estudiante vestido de reo participando de un programa que lo haría concientizarse de la delincuencia y sus consecuencias, no sociales sino personales.

“El Sistema es perfecto, tiene un orden y quiere que pensemos que ese joven negro es un matón a pesar de que es un estudiante”, me dijo el otro día mi hermana. Luego de escucharla no podía anular que en el periódico diariamente salen noticias de matones y narcotraficantes negros, y que esos mismos rostros son los mismos rostros de todos los hombre negros de mi familia materna que han vivido desde los 16 años de edad en cárceles y no los hemos vuelto a ver libres. Dudo que el Programa “Amando la Libertad” los hubiese salvado. Claro, “les pasó porque se portaron mal,” me dijo Ma. ¿Qué hicieron mis tíos y primos para tener esa única vida de prisión? Esa información yo creía que se guardaba con mucho celo para no herir a las mujeres y a los más pequeños de la familia. La verdad es que la familia no sabía, la familia no entendió nunca los procesos judiciales a los que fueron sometidos los varones negros de la familia. Mi tía decía: ¿hay que esperar a que les echen los años? Así que tan pronto le echaban los cientos de años [como si fueran a vivir una vida así de larga] la familia les llevaba a la cárcel jugo Tang y galletitas cameo en bolsa Ziploc y unos tenis caros que a pesar de los años de visita nunca se ponían viejos.

Yo desde mi experiencia pienso que el sistema nos robó a los varones negros de la familias y obvio ”no eran unos santos” como decía mi tía, pero esos varones negros acusados de delitos con penas más largas que sus vidas fueron lindos y tiernos bebes que sonreían a la mínima morisqueta. Fueron los niños con los que crecí y jugué, y mi familia punto. Robaron, mataron, asaltaron, vendieron drogas, sí, es probable, por lo menos a mí la venta de drogas me consta, y también me consta que esta Isla esta pariendo criminales a borbotones. ¿Los negros nacen criminales?

¿Qué pasó que se convirtieron en criminales? Son varones, negros y pobres. Las estadísticas del Sistema lo señalan. Búsquenlas. ¿Qué hizo el sistema por ellos? Nada o muy poco. ¿Qué hicieron ellos por sí mismos? Sobrevivir. Primero, son hijos de mujeres que han vivido toda su vida chiviando para que les alcance para la leche Carnation, mujeres que hacen filas y cogen números para ayudas, mujeres que viven y le dan a sus hijos de comer gracias al “mantengo,” mujeres con hijos sin padres, mujeres de una familia privada de calidad de vida y acceso a una educación, alimentación y salud de calidad. En resumen, hijos de mujeres en familias en condiciones de pobreza y desigualdad.

El requisito para que mis primos entraran a la cárcel fue su condición social y económica, su color de piel, la pobreza, el vecindario, el no tener chavos para la defensa de un buen abogado, la filtrafa que por educación les ofreció el sistema y otras circunstancias de esa desigualdad condicionada y determinantes de su futuro. El sistema nos dice todos los días y todas las noches en sus noticiarios, en sus primeras planas y ahora en sus programas de prevención que ser negro es equivalente a criminal.

Es evidente el estereotipo que el sistema ha creado del criminal y con eso el racismo del que trigueños y negros son víctimas por su condición racial. El estudio realizado por Nevárez & Wolfgang [1988:14] sobre delincuencia juvenil con jóvenes de la zona metro quienes “a los 18 años fueron intervenidos por la policía.” Destacó que los negros y trigueños son el porciento alto de denuncias por crímenes violentos, en reincidencia criminal, en mayor probabilidad de ser referidos a las cortes pero menor probabilidad de desestimación de casos versus los blancos. En resumen, el ser varón negro en una corte puede llevar al sistema judicial a “tirar la llave” y encerrarte de por vida.

Por eso mismo es que hace unos días el sistema se siente en la libertad de llevar a 10 jóvenes negros de unas condiciones sociales desiguales a amenazarlos y humillarlos en un encierro simulado porque estadísticamente se tiene la probabilidad de que un joven negro pobre, desertor escolar y sin interés por la escuela, a la vuelta de la esquina le esperará la cárcel. Y quieren evitarlo con una indignante lección que proviene de un gobierno racista y clasista. Piensa en tu hijo o hermano vestido de reo a los 16 años para que aprenda a no ser un hombre en prisión. Si fuera así entonces Víctor Fajardo le hubiese servido de ejemplo a De Castro Font. Y qué ejemplo.

El gobierno no pudo pensar en un programa preventivo libre de amenaza y miedo, optar por un programa liberador y de apoderamiento. Este gobierno de mayoría blanca y rica incapacitada de hacer algo productivo por el resto de la gente que no tiene ni puede, no se les ocurrió llevar a los jóvenes a oficinas de abogados, al restaurante de un chef, a la oficina de un alcalde o a una universidad, a la oficina del mismo Gobernador. El sistema lo tiene muy claro; un joven negro esta más cerca de convertirse en un criminal que de un adulto productivo, según el sistema de gobernantes blancos y ricos. Los negros abajo y los blancos arriba, gobernando nuestro sistema y dándonos órdenes que obedecer. Llevando a los hijos de mujeres en condiciones sociales inferiores a la prisión por si acaso les da con delinquir para que vean lo que les espera. En un país donde abundan los malos ejemplos el gobierno es el primero en darnos todos los malos ejemplos con sus malas acciones de patrono racista.

Entre los jóvenes yo no vi a un solo blanco, de la misma manera que no vemos negros banqueros, ni a un número proporcionar a la población puertorriqueña de negros en puestos de poder político, y sin hablar de la escasa participación de varones negros en la televisión local. Y nadie se lo cuestiona. ¿Dónde están muchos de los varones negros? En la cárcel, fregando trastes en fast foods, en la fila del desempleo, bajo el sol construyendo la obra de un blanco y rico arquitecto que ganará mucho dinero desde su bella oficina con aire acondicionado. Lo que no me molestará si en este País existieran garantías de que mis primos, mis tíos y los jóvenes negros tuviesen las mismas oportunidades que los más claros, que los más ricos, que los gobernantes y sus hijos estudiantes de universidades en el extranjero.

Roberto Cox Alomar el amigo negro soberano de la papeleta de García Padilla se atrevió a decir que el racismo había sido superado en Puerto Rico, pues claro desde su trono sentado sobre sus 20 mil diplomas lo supera cualquiera. No niego la existencia de muchos negros educados y profesionales, que son diariamente “invisibilizados” y callados por el sistema y muchos no se quejan para no ser acusados de acomplejados y divisionistas. La misma razón por la que a Cox le vino la amnesia al hablar sobre el racismo resuelto. En la Isla el racismo no existe, y si no hay racismo no hay negros, esa es la mejor manera de hacernos invisibles para los asuntos de poder y visibles para otras como lo es el crimen.

A ti nunca se te borrará la cara de esa primera plana, y cuando se te pare un joven estudiante de escuela superior con los rasgos físicos similares a los del joven de esa foto: negro y de recortito pegadito, darás unos pasos hacia atrás en temor a que este te asalte, por tu seguridad y, porque el racismo estructural nos está diciendo que los negros son criminales y los blancos son dueños de “nuestro sistema de ley y orden” y que tenemos que respetar porque ellos mandan. Y claro, por eso es que yo quiero vivir en igualdad, y ¿por qué no?, #COÑO!, devuélvanme a mis primos y a mis tíos, devuélvanos lo que el sistema nos ha robado por el requisito de ser claramente oscuros, por ser negros.

Puedes seguir a la autora en Twitter: @lydelaleonor

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