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Entre donas, puteros e hipocresía

De camino a las elecciones entre donas, puteros e hipocresía

De camino a las elecciones entre donas, puteros e hipocresía

Uno pensaría que con un sistema educativo deficiente, desempleo, pobreza, una deuda nacional que amenaza con enviarnos a nivel de país de cuarto mundo y un nivel de violencia y crimen capaz de asustar hasta un héroe de película de los 80, nuestro País tendría mejores cosas de las que preocuparse que la vida sexual de un candidato o cuantas donas se comía la otra. Pero, caramba, esto es Puerto Rico: mi hermoso País, donde los que cogen palos y gases lacrimógenos frente al capitolio por defender la educación son unos problemáticos pero los que llegan montados en “fourtracks” solo están defendiendo sus derechos a convertir las carreteras que todos pagamos, en su campo personal.

Se acercan las elecciones, ya entramos en el año electoral, y eso significa que hasta noviembre veremos a los candidatos en su mejor y peor comportamiento. Digo el mejor porque estos son los meses cuando nuestros “honorables” recuerdan que para poder mantener sus estilos tan fantásticos de vida, tienen que pasar por la terrible inconveniencia de hacer contacto físico con sus votantes, de posar para todas las fotos, de hacer promesas que nadie les cree y asegurarse que sus asesores justifiquen sus sueldos con magníficos discursos y ropas bonitas. Estos son los días donde todos andan, en buen español, “de-re-chi-tos”. Como decía mi madre: “la cara limpia, los pantalones plancha’os y el trasero lava’o” [es posible que ella usara otra palabra en esa última].

Claro, está el otro lado; el que nos gusta, el que da “ratings”, el que vende periódicos, el que le causa ataques epilépticos a las redes sociales: el mal comportamiento. Cuando nuestros “líderes” temen que su envidiable estilo de vida está en peligro no dudan en recurrir a los trucos más sucios por mantener su posición de poder. Eso no es nada nuevo, lo vemos cada cuatro años y por lo que veo no cambiará. Hasta dicen por ahí que está escrito en el libro de cómo hacer política.

Originalmente iba a escribir sobre la delicada situación de un candidato que renunció debido a un conflicto familiar. Pero, mi bella patria nunca deja de dar temas de conversación a los que nos gusta hablar y los más reciente es el político que le gustan los puteros y la senadora que se mete $1,500 en donas de marca. Lo escribí de esa manera porque así nos encanta hablar, somos sensacionalistas por naturaleza y en menos de 24 horas ya hay fotos montadas y chistes a granel. Según sus propias versiones, lo del putero fue en realidad una compra en una tienda de artículos sexuales y las donas fueron donación a unos actividad de su partido.

¿En serio? ¿Esto es lo que nos espera? ¿Acaso este es el país de los vírgenes y los delgados? Esa es la parte que de verdad jode, la HIPOCRESÍA, la falsa moral. Porque los “fast foods” ya son la comida típica de Puerto Rico y el hombre que no haya entrado a un “sex shop” al menos una vez en su vida es menor de edad, embustero o ya tiene el disco duro de su computadora lleno de lo que necesita. Que atrevimiento es criticar la compra de unas donas cuando las filas para comprarlas eran ridículamente largas cuando abrieron la tienda. ¿Qué el tipo le compró algún juguete sexual a su esposa? ¿Pero cómo se atreve un hombre boricua a preocuparse por la satisfacción de su pareja en la cama? ¿Qué una mujer en una posición de poder no tiene una figura perfecta con las mejores tetas posibles? Les aseguro que en ambos casos hay razones de sobra para no darle el voto a ninguno, pero esas no lo son. Es más, agradezcan que la noticia no fue al revés; que García Padilla gastó $1000 en donas y que Jennifer González se compró un juguete sexual y una bata transparente por $47. Así es, les acabo de crear esa imagen en la mente, y espero que les dure por mucho tiempo…pa’ que sigan chavando con los gorditos. De todo modos, para mí, el mejor presidente que ha tenido Estados Unidos en los últimos 40 años ha sido Bill Clinton; un gordito enfermito así que ya lo ven, una cosa no afecta la otra para nada.

Nos quejamos de lo mala que está la cosa, pero en vez de preocuparnos por la pobreza, del desempleo, de la desigualdad, de la injusticia, de exigir más, de preguntar más, nos dejamos distraer como niños ignorantes en una pelea constante de tú eres malo, no tú, no tú, y así seguimos hasta que cada vez peor… bueno que nos pase.

crédiitos: Foto | elizabeth_monje

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Written by El George

Cuando descubrí que recuerdo mejor el título de una película que los nombres de mis amigos y familia, entendí que era un geek. Soy tan "cool" y "original" que el handle de mi cuenta en Twitter es @ElGeorgeRiveraR

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