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A Luis y Alejandro: Van a perder

Van a perder. Se los dejo saber con tiempo para que se vayan preparando para el cambio radical que tanto temen y que en realidad no los va a afectar excepto en sus imaginaciones. Me refiero, por cierto, a su testaruda negativa de conceder a los homosexuales, bisexuales y transexuales el derecho a compartir sus vidas con aquellos que aman. A comprar casa en conjunto, a tener derecho de visita en el hospital, en fin, de reclamar sus vidas juntos.

¿Cómo es posible que esté tan seguro de que van a perder? Sencillo, la historia ya me lo reveló. No me refiero al futuro, eso nadie lo puede ver aún, hablo de la historia pasada, de acontecimientos que cambiaron e hicieron posible el mundo que estamos viviendo hoy. Verán, no importa cuanto pataleen o griten, se tapen sus oídos, boca u ojos, lo que pasó, pasó. Puedes mentir acerca de la historia pero no puedes cambiarla, por lo menos aún no y nuestra historia comprueba sin ninguna duda, que ustedes dos…van a perder.  Porque los derechos humanos SIEMPRE ganan. Siempre.

Les explico lo más fácil y rápido que puedo; cuando los esclavos pidieron su derecho a ser libre, los poderosos dijeron “no” porque así habían sido las cosas siempre, cuando las mujeres pidieron su derecho al voto, los poderosos dijeron “no” porque así habían sido las cosas siempre, cuando los negros y las mujeres pidieron que se les tratara igual, los poderosos dijeron “no” porque así habían sido las cosas siempre. Y en todos esos grandes cambios, se argumentó, se habló en contra y se dijo que la sociedad no sería igual, que estaría en peligro, que sería destruida… y aquí seguimos.

No los culpo por su posición; vivimos en una sociedad donde los religiosos tienen la última palabra sobre lo que se puede hacer o no. Donde les permiten acceso a salones de nuestro capitolio para predicar y estos a su vez les permiten sus estrados y púlpitos a ustedes para lo mismo. Recientemente se aprobó un código penal donde la terapia genética esta prohibida aunque es de los tratamientos con más promesas, donde una mujer violada tiene que conseguir un doctor dispuesto a decir que su vida corre peligro para no tener que sufrir otra violación de parte del estado que decide por ella que hacer con su cuerpo y el resultado de ese trauma.  Donde todos tenemos que pagar impuestos excepto las iglesias que además gozan de subsidios en las mismas utilidades que el resto de nosotros pagamos a pulmón cada mes.

Alejandro, recientemente dijo que se opone al matrimonio gay por sus creencias pero a su vez está en contra del discrimen. A ver como lo digo para que entiendas: si yo me pude casar hace 9 años con la mujer que amo pero mi hermana no puede hacer lo mismo porque es otra mujer, eso se llama discrimen, realmente no encuentro otra forma más fácil de explicarlo. Luis, tu nuevo programa de gobierno incluye volver a intentar la resolución de elevar el matrimonio entre hombre y mujer a ley, la misma que fue rechazada por su naturaleza de prejuicio e intolerancia, sin mencionar inconstitucional. Quizás no te moleste llevar tu caso a la Suprema Corte, como inevitablemente sucederá, sin importar el dinero del pueblo que se tenga que gastar en una ley de odio solo para que suceda lo que no se puede evitar… van a perder.

Van a perder, de eso pueden estar seguros, las ruedas de la historia no perdonan, especialmente cuando tienen el combustible de la justicia social y la dignidad humana; los derechos gay son derechos humanos, no pueden cambiar esa realidad. Por ahora disfruten sus programas donde aún les permiten la burla y las tiendas de sándwiches de pollo donde se sienten realizados en su cruzada de intolerancia porque el derecho al matrimonio para todos va a ser una realidad y no hay nada que puedan hacer excepto decidir de que lado de la verja de la historia los juzgará.

Al igual que a aquellos que marcharon y gritaron porque el matrimonio entre razas les parecía despreciable, las generaciones futuras mirarán estos tiempos con incredulidad y quizás hasta asco, incapaz de entender por qué tanta oposición al amor, a la justicia social, a la dignidad y alguno de ellos leerá y se preguntará como fue posible que ustedes dos no entendieran la realidad de que ante los derechos humanos… van a perder.