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The Man With the Iron Fists: Clichés y entretenimiento

The Man With the Iron Fists es el debut  directorial, actoral y como libretista de RZA [miembro del Wu-Tang Clan]. Apadrinado por Quentin Tarantino, RZA se agarra de todos los clichés de las películas de Kung Fu de los 80’s para entregarnos un filme sin méritos cinematográficos, pero que entretendrá al público. En otras palabras, grita guilty pleasure por todos lados.

The Man With he Iron Fists es la historia “épica” de una China dividida y dirigida por diferentes clanes que están en guerra todo el tiempo, entre ellos el Clan de los Leones, Lobos y Chacales quienes andan tras un cargamento de oro. Aquí varias historias conectan, Jack Knife [Russel Crowe] que viene a velar el cargamento de oro; Madame Blossom [Lucy Liu] dueña de un burdel donde se desarrolla gran parte de la trama; Zen Yi  [Rick Yune] el hijo de un jefe asesinado  en busca de venganza contra el hombre que mató a su padre [Byron Mann]; y en medio de todo esto está el herrero que prepara las armas para la batalla [RZA], pero que está cansado de esta vida y quiere escapar con una de las chicas del burdel de Madame Blossom. Si les parece en la sinopsis que son demasiadas tramas juntas, pues tienen razón. Aquí todo el mundo tiene una intención, pero a pesar de todo no es tan difícil conectar los puntos si han visto películas de kung-fu viejas.

Algo que RZA no logra es destacarse en ninguna de sus facetas. Como director no trae nada nuevo a la mesa, como escritor, aún con la ayuda de Eli Roth, el libreto se queda corto en la narración. Creo que es por su empeño de ponerse como figura central cuando no es un actor convincente. RZA desaparece frente a actores como Lucy Liu y Russell Crowe quienes hacen mucho por los papeles que le son dados. Él se escribió un rol con el que apenas conectas lo que es aún más evidente cuando cuenta la historia de su vida. Aún cuando su voz narra la película, es bastante monótono, lo suficiente para que no estés muy al pendiente de lo que dice. Lo contrario pasa con Byron Mann quien es un villano mucho más carismático, con algo de ínfulas de estrella de rock y una de las peores pelucas que he visto en la historia del cine. La resolución y el ritmo de TMWTIF es totalmente predecible, como bien dijo el amigo con quien vi la película “si has visto una de estas películas de kung-fu las has visto todas”. Pero esto no pretende ser una obra de arte para ser admirada, al menos espero que esa no haya sido la intención de RZA.

Donde más clara se ve la bendición de Tarantino en The Man With the Iron Fists es en las escenas de peleas y esto lo ves desde los créditos. Con tiros parecidos a los de Kill Bill y galones y galones de sangre, se nota algo de porque pudo haberle interesado el proyecto. De hecho, son las partes más entretenidas y donde más claramente está la oda a estas películas de kung fu con movimientos acrobáticos y estilizados que te dejan  satisfecho. Esto me trae a otro punto positivo que es la música. Claramente RZA es mucho mejor músico, así que las puestas en escena de pelea están acompañadas por su mezcla de rap que saca un poco de lo esperado y complementa lo que estás viendo.

Aún con la grandiosidad absurda que plaga esta película, no puedo decir que no me gustó. No sé si es masoquismo o amor a Tarantino o que a veces me gusta ir al cine a ver cosas absurdas en las que no tenga que pensar y solo me ría de lo que hay en pantalla. Si algunas de estas razones te aplica, pues debes ir a ver The Man With the Iron Fists. Advierto,  no vayan esperando una obra maestra, pero sí una película que te distraiga [si no tienes problemas con la sangre, en serio, hay mucha].