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Django Unchained: exquisitamente Tarantino

Voy directo al grano: Django Unchained vale la pena todos los días, horas y minutos que esperé por verla. Divertida, incómoda, emocionante, cruda, esencialmente Tarantino. Tan pronto se acabó ya quería verla de nuevo.

“Django” (Jaime Fox) es un esclavo que ha sido capturado y castigado por su intento de escape. El “Dr. King Shultz” es un caza-recompensas alemán que detesta la esclavitud pero necesita la ayuda de “Django” para encontrar a los “hermanos Brittle”. Luego de comprarlo, “Shultz” le ofrece un trato: si “Django” lo ayuda a capturar esos criminales, le dará su libertad. “Django” acepta ya que lo más que desea es encontrar a su esposa “Broomhilda” (Kerry Washington), misión por la cual el Dr. acepta ayudarle.

 - Django Unchained: exquisitamente Tarantino

Por supuesto, lo mejor que tiene Django Unchained son los brillantes diálogos y las personalidades que Tarantino le da a todas las partes de esta nueva joya. Quentin vuelve a demostrar que es de los mejores directores modernos, añadiendo que se nota un mayor nivel de madurez al momento de manejar la historia que quiere contar. Si fuera a comparar con sus otras películas, diría que tiene el espíritu de Kill Bill con la inteligencia de Inglorious Basterds. Una de las cosas que más me encantan de su obra, es que Tarantino nunca ha sido sutil ni apologético; desde el lenguaje que usa, la ultra-violencia en escena hasta los chistes, casi se puede escucharlo diciendo en el fondo “si no les gusta no es mi problema”. La música es otra de los fuertes de este director y el “soundtrack” de Django es tan fantástico como ya nos tiene acostumbrados.

Nadie es perfecto, ni siquiera el gran Quentin y en este caso la inconveniencia es que Django Unchained se siente pesada hacia su final. Durante los primeros dos tercios del filme, la acción, la comedia y el drama están bien balanceados pero Tarantino sobrecarga el tercer acto con más escenas climáticas de las necesarias y cuando llegan los créditos no se siente un fin tan emocionante como si lo hubiera hecho unos diez minutos antes (ya verán a lo que me refiero). Lo otro que me decepcionó es que no hay ningún personaje femenino de quien enamorarme platónicamente: no hubo una Mia Wallace ni Beatrix Kiddo ni Arlene ni Abernathy ni ningún otra de las poderosas mujeres a las que este director me tiene acostumbrado conocer en sus filmes (obviamente, esto último es changueria mía y no afecta para nada la experiencia).

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Quizás Jamie Foxx no impresione a nadie que lo haya visto en “Ray” o en “Collateral” pero de nuevo prueba que es de los mejores actores de su generación y si su estrella no aumenta con este excelente trabajo, Hollywood se merece que los Mayas le den una visita (Bueno, técnicamente lo conquistadores). Christoph Waltz una vez más se roba la película con su carismático e inteligente “Dr. Shultz”, no llega al nivel de su genial “Hans Landa” pero bastante cerca. Leonardo DiCaprio interpreta magistralmente un villano tan desagradable, que lo único peor que verlo y escucharlo es saber que probablemente personas como “Calvin Candie” existieron realmente. Lo mismo se puede decir del altamente racista “Stephen”, su esclavo doméstico, interpretado malignamente por el gran Samuel L. Jackson.

Hablando de racismo, Django Unchained no solo es un tributo a las películas del viejo oeste – aunque técnicamente es más sureña pues la mayor parte del filme ocurre en Mississippi – también es una bofetada a la cobardía con la que el mundo del cine ha tratado el tema de la esclavitud. Nos guste escucharlo o no, la asqueante realidad es que por más de 300 años, en Estados Unidos era normal que un ser humano fuera propiedad de otro y Django Unchained no tiene paños tibios en dejarlo claro. Además de su acostumbrada forma tan casual de presentar la violencia en sus escenas de acción (y son varias), Tarantino no vacila al mostrar momentos bien difíciles de ver, más aun cuando sabemos que cosas así pasaron en la vida real. Van a ver castigos, torturas, insultos, violaciones  y sobre todo, desprecio constante hacia el color de piel de Django, quien afronta estas situaciones con una dignidad de hierro.

 - Django Unchained: exquisitamente Tarantino

Django Unchained es una película que tienen que ver, una deliciosa mezcla de acción, comedia, drama, heroísmo y maldad (o como yo le llamo, una reunión familiar). Si eres fan de Quentin Tarantino, no lo pienses ni un segundo y si no, dale la oportunidad a esta historia sobre una misión para adquirir la libertad y rescatar el amor…con uno que otro balazo entre medio. Super mega recomendada.