Crítica: Fading Gigolo - QiiBO QiiBO

Crítica: Fading Gigolo

John Turturro tiene una de esas caras que siempre se te ganan grabadas. Donde quiera que lo veas lo vas a reconocer. Les confieso, no siendo muy seguidora de su trabajo como tal, solo lo veía por casualidad. Por lo mismo, me sorprendió cuando vi que no tan solo era el protagonista de este nuevo filme llamado ‘Fading Gigolo’, que estrena próximamente en las salas de Fine Arts, sino mucho más sorprendida cuando vi que era también el director. Soy toda una cinéfila inculta.

La premisa de ‘Fading Gigolo’ es una muy interesante, es un tanto diferente y refrescante. Sin ser la gran cosa, “Fioravante” es un tipo sencillo que trabaja en una floristería. Guiado por los consejos o más bien gansería de su amigo “Murray”, quien es interpretado por Woody Allen, este se presta para servir de gigolo.

Crítica: Fading Gigolo

“Fioravante” se abre paso en el mundo de gigolos con una señora adinerada, interpretada por Sharon Stone, que está en busca de placer ya que se siente desatendida por su esposo. Pero la cosa no queda ahí; la razón por la cual ella lo contrata es porque está interesada en hacer un ménage à trois con su amante “Selma” interpretada pro Sofía Vergara y ella quiere darle una probadita tipo audición a ver si él es lo suficientemente bueno como para satisfacerlas a ambas.

‘Fading Gigolo’ no es el tipo de comedia que he estado acomstumbrada a ver a Turturro. De hecho, más bien parece un drama. La historia intenta profundizar cuando “Fio” comienza a relacionarse amistosamente con una de sus clientas y nos hace perder el toque de comedia, cuando añade la historia de esta clienta que además de ser viuda, es una judía que lleva años de soledad reprimida por las creencias religiosas de los guardianes del barrio.

Fading Gigolo pudo haber sido mucho mejor de lo que resulta ser. Turturro quiere abarcar varias cosas que no eran necesarias. Añade personajes y escenas que le restan seriedad a la película y solo añaden tiempo de rodaje.

Crítica: Fading Gigolo

De lo bueno, Turturro interpreta y desarrolla muy bien su personaje de “Fioravante” donde vemos a un hombre que podría tener una exitosa carrera como gigolo al ser un hombre tierno que no tan solo está dispuesto a satisfacer a una mujer con sus servicios sexuales sino que también está dispuesto a comprenderlas con su calidez y simpatía. Al ser un hombre normal, no es pedante y a pesar de mostrarse tranquilo no es tímido y su seguridad muestra cierta sensualidad.

La interacción de las actrices Sharon Stone y Sofía Vergara le añade cierta picardía al filme aunque Stone parecía estar tratando de canalizar su lado de “femme fatale” con todo y juego de piernas pero seamos sinceros, ¿a quién le molesta eso?

Por momentos dio gusto ver a Woody Allen en pantalla, donde me recordó esos interminables monólogos con los que se ganó mi admiración pero siendo este guion uno ajeno a uno de los suyos, es muy poco lo que brilla.

Si les cae bien Turturro, son fans de Allen y no les molesta la a veces exagerada personalidad exótica de Vergara, les recomiendo que vean ‘Fading Gigolo’. No es perfecta pero sirve para un buen rato de entretenimiento y explorar el lado creativo de directores como Turturro que se les nota que tienen buena intención.

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