Crítica de Nuyorican Básquet: Yo sería boricua aunque naciera en Nueva York

Crítica de Nuyorican Básquet: Yo sería boricua aunque naciera en Nueva York

La identidad nacional de cada individuo es, probablemente, el elemento de nuestro ser que más define como otras personas nos perciben. Como puertorriqueños, esta identidad tiende a llenarnos de orgullo y fervor patriótico, así la patria esté bajo amenaza constante de ser separada de su identidad propia. Hay una razón por la cual, aun en estos tiempos de incertidumbre y confusión sociopolítica, no podemos evitar unirnos al cantar de “¡Yo soy boricua, pa’ que tu lo sepas!”; al igual que no podemos evitar aplaudir al que sigue el cantar con un “¡‘Ñeta!”. Y cuando digo “en estos tiempos”, me refiero a la historia completa de Puerto Rico. En su propia manera, Pedro Albizu Campos, Rafael Hernandez, Juan Antonio Corretjer y José Luis González, todos gritaron ese “¡‘Ñeta!”. El equipo puertorriqueño de baloncesto en los Juegos Panamericanos del 1979 también lo gritó. En ellos, sus historias individuales y travesía colectiva, el entorno sociopolítico que los rodeaba y su identidad como puertorriqueños se enfoca Nuyorican Básquet.

Nuyorican Básquet es un documental complejo que toca, ambos, temas delicados y ligeros con destreza infalible. La mayoría de los jugadores en el equipo fueron nacidos o criados en Nueva York, y la relación de cada uno de ellos con su puertorriqueñidad es uno de los puntos principales del filme. Por ahí se cola una examinación a la puertorriqueñidad en si, la relación colonial de Puerto Rico con Estados Unidos y las medidas pro-anexionistas y anti-puertorriqueñistas tomadas por el ex-gobernador Carlos Romero Barceló.

Pero no todo el documental se enfoca en elementos políticos, culturales y sociales serios. Quedarás envuelto en la narrativa clásica del underdog contra el equipo estrella que contiene el partido final entre Puerto Rico y Estados Unidos. También vemos la repentina y aún inexplicada desaparición de uno de los jugadores del equipo, los trucos sucios del gobierno para hacer cumplir su voluntad y Romero Barceló tratar de defenderse.

Nuyorican Básquet

Es importante destacar la calidad de producción del documental. La mezcla de material de archivo, nuevas entrevistas, gráficas y animaciones que capturan la atención del público y la música. Esa música. Mi reacción inicial, tras salir de la sala de cine, fue que Nuyorican Básquet era una de mis películas favoritas del año. No se si eso seguirá siendo verdad una vez se acabe el año, pero si se la banda sonora original del documental va a ser uno de mis favoritos, si no EL favorito. Es posible que lo termine considerando preferible a los de Blade Runner 2049 y Good Time, que han sido mis otras dos bandas sonoras favoritas del año.

El documental ya lleva tres semanas en las salas locales, y no se si seguirá ahí la próxima semana,  por eso urge que la vean. Yo la vi en cuanto  tuve la oportunidad, y a menos de quince minutos me molesté conmigo mismo por no haber creado la oportunidad antes. No solo es un gran documental, es una gran película. Y no solo es una gran película, es una de las mejores del año. La vi con mi abuelo, quien estuvo presente en ese juego final, por lo que encima del documental tuve un comentario adicional. Para cuando terminó la película y prendieron las luces en la sala, mi pecho estaba tan infla’o como el de mi abuelo lo estuvo en la cancha. Nuyorican Básquet es la güirita que necesitábamos en el último minuto de este año.

PD: La historia expuesta en Nuyorican Básquet me trae a la mente una de mis escenas favoritas en toda la historia del cine. La aparición de Raul Juliá en “La gran fiesta”. Ahí, Julia da su propio “¡‘Ñeta!”, especialmente en su última línea: “¡Lo imposible no es boricua!”. Les incluyo la escena, por si no la han visto o la quieren revisitar. Yo lo hago a menudo.