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Cineducación: Entrevista con Gustavo Ramos, director de El chata | QiiBO
Gustavo Ramos y Alexon Duprey, protagonista del filme

Cineducación: Entrevista con Gustavo Ramos, director de El chata

Más allá de brindarles reseñas con mis opiniones de películas y noticias de lo que está por venir, desde que comencé a escribir para esta página he querido realizar entrevistas con cineastas, especialmente aquellos del patio. Recientemente tuve la oportunidad de hablar un rato con Gustavo Ramos, director de El chata, largometraje puramente boricua que estrena este jueves 5 de abril en cinco salas locales (Plaza Guaynabo, Plaza las Américas, Plaza Escorial, Plaza del Sol y Montehiedra). Luego de estrenar en Puerto Rico, El chata competirá por el Yellow Robin Award en el Curaçao International Film Festival Rotterdam. Hay cinco películas en competencia por este galardón y dos de ellas son puertorriqueñas, la otra siendo la opera prima de Álvaro Aponte Centeno, El silencio del viento. En hora buena y puro orgullo para el cine boricua.

Mi reseña de El chata será publicada mañana, pero por ahora los dejo con el resultado de nuestra conversación.

 

Gustavo Ramos y su equipo de trabajo

Sobre la naturaleza colaborativa del cine:

[…]la película no es mía. La película lleva mi nombre, pero realmente debería poner el de todos. Una película se hace en equipo, se hace con colaboraciones, se hace con encuentros, con desencuentros, porque no hay otra manera. […] El cine sin sonido, sin fotografía, sin vestuario, sin arte, no es cine. Me parece sumamente importante la colaboración entre las personas, entre los compañeros de equipo, el darles el espacio, respetar su trabajo, escuchar sus opiniones, ver sus ideas. […] Yo quiero trabajar con gente que sea mejor que yo, con gente que sepa más que yo, con gente que me cuestione, que me haga pensar, que me hacen mejor.

 

Sobre la autoría en el cine:

Las películas no dejan de ser autorales porque son colaborativas. Todos están ahí por una idea, por una historia. Y ahí está tu sello. En tu historia, en cómo convences a estas personas a que se monten en tu barco y en tu idea. No me parece que una cosa anule la otra, me parece que inclusive van de la mano. Porque hago un cine que pretende ser autoral, por eso es que es colaborativo. Porque tengo que encontrar muchas otras mentes que me ayuden a  llevar esa historia a su punto máximo.

Ahí está la idea plasmada, ahí está la honestidad de los personajes, ahí está mi punto de vista, ahí están mis planos, ahí está mi historia. Y la de Xenia (Rivery, la co-guionista). Ahí está. No hay nada que no haga esa película que no sea mía simplemente porque deje a la gente que aportara a ella. Yo dejo que la gente aporte en las ideas porque normalmente lo hacen más rico. Dos cabezas piensan más que una, y cinco piensan más que dos.

 

Sobre qué aportó tener una co-guionista

Una mejor película. Mayor estructura. Xenia vino a traer estructura, y buenas ideas y personajes maravillosos.

Hay un dicho, “El cuento no es el cuento, es quién lo cuenta y cómo lo cuenta.” Y yo creo que cómo lo cuentas es tu estructura. Tu estructura cinematográfica, tu estructura literaria, tu estructura fotográfica, como te gusta ver las cosas. Me parece que es todo, es todo. Es la base, es la zapata de la película.

 

Carmen Díaz, productora, y Willie Berríos, director de fotografía

Sobre su preparación antes de filmar:

Yo soy una persona bastante estructurada y organizada. Yo hago una buena pre-producción junto al Director de Fotografía. Nos sentamos, vemos películas que sean de referencia, vemos tipos de luz, vemos texturas, hablamos de lentes, hablamos de distancia, de conceptos; antes de llegar al set. Yo no puedo llegar al set sin haber hablado eso con el Director de Fotografía. Porque en el set no me gusta dar demasiadas instrucciones a la cosa técnica, me gusta más concentrarme en los actores. Por eso hago una buena pre-producción con el Director de Fotografía, con el Director de Arte, con el Diseñador de Producción, para llegar al set y estar bien planchado, estar claro de qué tipo de película estamos contando.

 

Sobre los lentes utilizados:

En esta película se usaron cuatro lentes diferentes. Cada personaje tenía un lente. El 35mm, el 22mm, el 18mm y el 50mm. Yo prefiero los lentes cortos. Para el tipo de película que a mi me gusta contar, no es necesario lentes largos casi nunca.

El de Alexon (Duprey, quién interpreta a Samuel, el protagonista) era el 35mm. El niño todo lo veía desde 18mm. Todos los planos del niño se trataron de hacer a la altura de su vista. El de Mariana (Monclova), que es Susana, era el 50mm.

 

Sobre los actores:

Yo creo que los actores, los buenos actores, los actores serios, que estudian, que leen, que investigan, tienen que traer una propuesta a la mesa. Pero también tienen que seguir una visión y tiene que crear a base de esta visión. En el caso de los actores de El chata, Alexon es mi amigo hace un montón de años y hemos hecho un montón de proyectos juntos. Y nosotros estuvimos trabajando con El chata, él con su cuerpo, con la actuación y con la investigación, dos años conmigo. Y esos son cosas que no se pagan, eso son cosas que pudo hacer porque es mi amigo.

[…]Yo busqué que fueran actores así. Fueran actores que les gustara la investigación, que les gustara la búsqueda, que le gustara la preparación. Tenía que haber un cambio físico en ellos, tenía que haber un cambio mental, tenían que ver el mundo de otra forma para que la forma en la que dijeran las cosas fuera creíble.

A mi me parece que uno de los aciertos que tiene El chata es la actuación, que los personajes tienen verdad. Y esa verdad se trabajó. Además de que ellos son súper buenos actores para mi gusto. Son personas que estaban entregadas al proyecto desde un principio. Lo mismo Mariana Monclova y lo mismo Camila (Monclova, quién interpreta a Fabi, una amiga de la juventud de Samuel, también boxeadora) que estuvo entrenando un montón de tiempo también. Ellos tres en esencia estuvieron dos, tres años conmigo.

 

Gustavo Ramos y Alexon Duprey, protagonista del filme

Sobre esa verdad en los personajes:

La verdad tiene que estar plasmada desde el guión. Y tiene que estar desde el guión y desde la dirección. Tampoco uno puede plantearse ideas muy complejas dentro de un mundo que no es real. Hay un dicho sobre el guión, yo lo aprendí cuando estaba estudiando, que dice, “El guión es tu realidad, y si en la primera escena tu pones un elefante que vuela, en tu mundo se puede volar.” Y así son los guiones cinematográficos, las verdades se plantean en los primeros diez minutos. Pero si eso no está interpretado de la manera correcta, no funciona.
[…]Si el director lo plantea de una forma no tan realista y se va por el preciocismo, y decide mover la cámara de una manera, o simplemente dejarla quieta. A veces los planos tienen que respirar y la gente tiene que contemplar un poco lo que está pasando.

 

Sobre los personajes secundarios:

El protagonista está en el centro y funciona como una especie de reloj. Si esos elementos no son buenos, normalmente la historia se cae, narrativamente. Por eso es que usualmente cuando escribo utilizo el que los personajes secundarios lleven la emoción, y el principal lleve la narrativa.

 

Sobre el proceso de edición:

Una de las cosas principales es que yo no encontraba un editor. Hablé con muchos, todos eran buenísimos, todos son súper profesionales; pero el editor y el director es una relación así como la del DP (Director of Photography/Director de Fotografía) con el director.. Tiene que haber un afín, tiene que haber un forma de ver el cine que sea parecida. Yo edité el primer corte de El chata, la película duraba 2 horas y 10 minutos, y una vez vi ese primer corte me di cuenta de que no estaba bien que yo editara la película. Creo que tiene que ver una visión externa, alguien que lo vea de afuera, alguien que interprete lo que tú estás contando, alguien que sea capaz de proponer ideas nuevas. Entonces en esa búsqueda encontré a un editor dominicano, maravilloso, se llama Juanjo Cid. Y  fue un proceso lento, porque él está en la República Dominicana, yo en Puerto Rico, nos intercambiamos cosas online. Yo fui allá, él vino acá, y así sucesivamente.

Yo vi una película que él hizo, se llama El hombre que cuida, escrita por Amelia del Mar y dirigida por Mojito (Alejandro Andújar). Vi esa película, maravillosa, me encantó la edición, me encantó todo. Y lo llamé. Hablamos, él me hizo una primera propuesta, me pareció genial y por ahí estuvimos batallando hasta que encontramos el corte final.

 

Sobre algunas de las películas que influenciaron El chata

  1. Usamos Rust and Bones, de un director francés. A mi la luz de esa película me gusta mucho, me gusta como está tratados los personajes, desde que punto de vista se retratan. Es bien importante cómo un director ve su personajes, desde qué ángulo. Desde qué perspectiva vamos a mirar la perspectiva de este personaje.
  2. Obviamente vimos Fight Club, era inevitable tenerla de referencia. Yo vi mucho cine español, que ya yo había visto. Yo estudié en españa, tengo mucha referencia del cine europeo.
  3. Los lunes al sol, por ejemplo, que no es una película que plantee las misma ideas que El chata a nivel temático, pero sí a nivel conceptual. Presenta el fracaso, la idea de la pérdida, de la soledad, del espacio, de la destrucción de los sitios. Como esos temas son recurrentes en esa película también, pues la utilicé de referencia.
  4. Otra película es Los edukadores, que es una película alemana. Está hecha con solo una cámara, con casi nada de iluminación con mucha luz natural. La use a nivel fotográfico de referencia, no temático.

Finalmente, Gustavo me contó que tras realizar las rondas por los circuitos de festivales de cine, planifica hacer disponible a la venta Blu-rays de El chata y que actualmente está trabajando en nueva colaboración con Xenia Rivery (co-guionista de El chata) y un grupo de guionistas cubanos. Yo, por mi cuenta, estoy emocionado por el prospecto de más buen cine con raíces puertorriqueñas.

El chata estrena este jueves 5 de abril en las salas de Caribbean Cinemas localizadas en Plaza Guaynabo, Plaza las Américas, Plaza Escorial, Plaza del Sol y Montehiedra.

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