Crítica – Alita: Battle Angel es un banquete visual

Luego de 29 largos años de espera, la adaptación fílmica “live-action” de Battle Angel Alita llega a la pantalla grande de la mano firme de James Cameron (Avatar, Terminator 2: Judgment Day) como productor, y dirigida por Robert Rodríguez (Sin City) en Alita: Battle Angel, un fantástico espectáculo visual que merece ser visto en la pantalla más grande posible.

Creada por Yukito Kishiro en Japón (Su nombre original “Gunmm” se traduce más o menos en “Sueños de Pistola”), es la historia de una joven guerrera encontrando su lugar en un mundo cada vez menos humano, tanto en modo literal como figurativo.

En el año 2563, 300 años después de una devastadora guerra entre la Tierra y la Republica Unida de Marte (URM, por sus siglas en ingles), solo queda dos ciudades en todo el planeta: Zalem, una ciudad flotante donde vive la sociedad privilegiada y, debajo de esta, Iron City, donde cae todos los desperdicios y se manufactura los lujos y privilegios que goza la primera. Obviamente una no-tan-sutil referencia a la eterna lucha entre clases sociales.

Cuando el “cibermedico” Doctor Dyson Ido (Christoph Waltz) encuentra los restos de una ciborg, descubre que su cerebro humano todavía sigue activo y le da un nuevo cuerpo completamente robótico. También le da un nombre: Alita. La chica despierta a un mundo desconocido, sin poder recordar su verdadero nombre u origen. El guion de Cameron y Laeta Kalogridis (Shutter Island) aprovecha el aprendizaje de Alita sobre su nuevo entorno para explicarnos el fascinante mundo creado por Kishiro.

Hay dos razones principales para ver Alita: Battle Angel. La primera es maravillarse con la construcción virtual de Iron City y  las emocionantes secuencias de acción –especialmente durante el tercer acto. La segunda es Alita o, mejor dicho, su intérprete, Rosa Salazar. Desde el primer tráiler se discutió si la decisión creativa de presentar su protagonista como una visión foto-realista de un personaje manga permitiría identificarse con ella. La respuesta corta es contundentemente sí. Luego del shock inicial, Salazar es tan dulce, genuina y viva que se me olvidó por completo lo diferente que se ve al resto del elenco. También ayuda que la mayoría de los otros personajes, especialmente los villanos, se ven todavía más extraños.

Por otro lado, Alita: Battle Angel introduce tanta información y sub-tramas en dos horas que falla en lograr que alguna se sienta realmente importante. Por alguna razón, Cameron decidió adaptar casi cuatro volúmenes completos del manga, aparte de cosas del filme animado; demasiado contenido comprimido en poco espacio.

Junto a Salazar y Waltz están Jennifer Conelly como Chiren –otra cibermedico con un pasado relacionado al Dr. Ido, y un intenso anhelo de regresar a Zalem; Mahershala Ali como Vector, un líder criminal a cargo del “Motorball”, un salvaje deporte que sirve para distraer la populación y mantenerla lo suficientemente entretenida para evitar revoluciones (de nuevo, poco sutil), adicional a Ed Skrein, Jackie Earle Haley, Casper Van Dien, en distintos papeles que sirven más relleno que verdadero uso en la trama.

El peor de todos siendo el fracasado romance entre Alita y Hugo, un chico de las calles encarnado por Keenan Johnson. No tengo idea que tipo de persona sea Johnson en la vida real; quizás sea tremenda persona, a lo mejor rescata gatitos abandonados o ayuda viejitas a cruzar la calle pero, como actor es terrible. No convence ni como “tipo rudo” ni como interés amoroso y sus escenas solo sirven para buscar extra popcorn.

Alita: Battle Angel

Con todo y esos defectos, me encantó Alita: Battle Angel. Quizás por que crecí con este personaje y estoy parcializado, quizás porque me gusta la ciencia ficción, la acción, o porque quede prendado de Salazar como Alita. Probablemente todas las anteriores.

Salazar le infunde tanta humanidad, simpatía y emoción que uno quiere pasar tiempo con ella. Descubrir más de su pasado y verla patear trasero cibernético por toda la ciudad de Hierro. Realmente deseo que sea lo suficientemente exitosa para que hagan filmes adicionales.

Al final del día me entretuve de principio a fin, disfruté los momentos con Alita, alimenté la pupila de tremendos efectos especiales, y me goce ver uno de mis historias favoritas en pantalla grande. Más que una película, es una explosiva experiencia para los sentidos

¡Cibernéticamente Recomendada!

alita battle angel poster

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