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Crítica: Army of Thieves robó mi corazón

Te haya gustado Army of the Dead o no, no importa porque Netflix decidió que la creación de Zack Snyder sea su propio universo cinemático con precuelas, derivados, contenido animado y hasta series. La primera es Army of Thieves, contando el origen de Ludwig Dieter, el sarcástico abridor de cajas fuertes interpretado por Matthias Schweighöfer, quien también dirige.

¿Había una gran cantidad de gente pidiendo saber la historia previa de Dieter? De ser así, yo no era uno de ellos pero como quiera les doy las gracias porque Army of Thieves resultó ser sumamente divertida. Es una de esas películas perfectas para pasar dos horas un domingo cualquiera. Nada del otro mundo, un filme de atraco simplemente entretenido.

Seis años antes de Army of the Dead, Dieter es realmente Sebastián, un cajero de banco dedicado a una aburrida rutina de comer lo mismo en el mismo lugar, todos los días. Su mayor entretenimiento es grabar videos para YouTube, que nadie ve, sobre abrir cajas fuertes, pasatiempo al que se ha dedicado su vida entera. Cuando es invitado a una extraña competencia secreta contra otros cerrajeros, Sebastián es reclutado por la ladrona internacional Gwendoline (Nathalie Emmanuel) para una imposible misión: abrir tres cajas fuertes creadas por Hans Wagner, un legendario ingeniero responsable de las cuatro cajas fuertes más difíciles del mundo – la cuarta siendo la caja fuerte en Army of the Dead. Todo eso junto a un equipo (no un ejército, dicho sea de paso) completado por la hacker/DJ Korina (Ruby O. Fee), el conductor de escape Rolph (Guza Khan) y un “héroe de acción” (Stuart Martin) cuyo nombre prefiero lo descubran ustedes mismos.

Siendo una precuela, Army of Thieves sufre el síndrome de no poder causar tensión sobre el destino de Sebastián, pero el guion de Shay Hatten resuelve el problema enfocándose en el camino, no la meta. Añadiendo que la dinámica dirección de Schweighöfer mantiene la trama en constante movimiento, ayudando que sus 127 minutos nunca se sientan demasiado pesados, apoyado por un simpático elenco y un tono juguetón sobre este tipo de películas, incluyendo un absurdo antagonista (Jonathan Cohen) y un personaje con el nombre más ridículo jamás pronunciado en cualquier filme, aunque nunca llega al nivel de sátira o parodia.

Army of Thieves no reinventa la rueda, ni revoluciona el género, pero encuentra la forma de mantener la atención, aunque gran parte de cuanto disfrutes depende cuan agradable te parezca Schweighöfer como Sebastián, con todos sus tics nerviosos e idiosincrasias. Yo me reí más de lo que esperaba y nunca mire el reloj para ver cuánto le faltaba, y eso es un triunfo cualquier día.

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