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Crítica de Ad Astra: Al Infinito y Brad Allá | QiiBO

Crítica de Ad Astra: Al Infinito y Brad Allá

¿Estamos solos en el universo? Probablemente. Es una noción triste y hasta aterradora pero, no significa que debemos dejar de buscar. Pero, ¿para que lo queremos saber? ¿Acaso no es suficiente con nosotros mismos? ¿Tan solos estamos acompañados en nuestro planeta, que ansiamos encontrar en las estrellas lo que no parecemos encontrar en casa?

Preguntas así corren mi mente desde que vi Ad Astra, nuevo filme de 20th Century Fox estrenando esta semana en Puerto Rico y Estados Unidos. Para mi mala (o buena, depende como lo veamos) suerte, el director James Gray no intenta contestar sino expandir las interrogantes, adicional a otras más, con una épica historia que prefiere la reflexión a la impresión. Poca gente se atreve a hacer películas así.

En un futuro cercano, la humanidad logro convertirse en, como diría Elon Musk, una especie viviente en múltiples planetas. Nuestra búsqueda principal es ahora encontrar vida inteligente en otros rincones del universo. Jodie Foster estaría orgullosa de este mundo.

Brad Pitt es Roy McBride, un astronauta militar tan dedicado a su trabajo que todo otros aspectos, incluyendo su matrimonio, ha quedado atrás. Es un cliché requerido para que entendamos que Roy busca algo en su vida. Quizás significado, quizás motivo. Quizás es simplemente un tipo incapaz de lidiar con sus emociones. Después de todo, es reconocido por mantener la calma en los peores momentos, como caer desde la estratosfera en los primeros minutos del filme.

Cuando montones de tormentas eléctricas comienzan a destruir la tecnología del planeta, la teoría principal son ondas energéticas enviadas desde Neptuno, específicamente causadas de alguna forma por Clifford McBride (Tommy Lee Jones), quien desapareció décadas atrás durante su propia misión buscando vida sideral.

Por esa razón el gobierno envía a Roy en una cruzada para contactar su padre e intentar detener lo que está sucediendo.

No vayas a ver Ad Astra esperando otra Gravity o Interstellar, ni mucho menos Armagedón. Contrario a las anteriores, este filme es una cruda introspección sobre la relación entre la humanidad y sus obsesiones, la búsqueda de redención y la relación entre un hijo y su padre.

Ad Astra

Muchos otros cineastas hubieran caído en la tentación de hacer Ad Astra otra frenética experiencia de efectos visuales y “frases graciosas”. Gray usa sus magníficos visuales y emocionantes secuencias en el espacio como vehículo para reflexionar y no al revés (Aunque Liv Tyler nuevamente queda relegada a “pareja quedada en la Tierra, sufriendo por su hombre”).

El 2019 es otro año de Brad Pitt. Aparte de robarse todas sus escenas en Once Upon a Time in Hollywood, aquí aborda un poderosos reto: interpretar las emociones de un hombre aparentemente sin sentimientos. Es en las expresiones casi imperceptibles que Roy, que Pitt establece su trabajo, los tonos de voz, el lenguaje corporal de un trauma que no lo abandona.

Esto es cocinado a fuego lento. Para sentarse a experimentar la asombrosa toma de cámara, apretar cada musculo en los momentos tensos y recibir todas las emociones, buenas y malas. Vayan con paciencia y mente abierta. Serán recompensados.

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