Crítica de Encanto: La Familia es una (mágica) institución | QiiBO QiiBO

Crítica de Encanto: La Familia es una (mágica) institución

Toretto tiene razón

Podrán decir lo que quieran sobre Disney pero es innegable lo bien que han establecido la fórmula para filmes animados. Con algunas excepciones culturales (“Zip-a-Dee-Doo-Dah!”), casi todas sus películas son partes indelebles de la cultura popular, incluyendo canciones, refranes, y diálogos. Ojala pase lo mismo con Encanto, la maravillosa nueva producción del estudio, y así debe ser porque no solamente cumple todos los requerimientos, los sobrepasa.

No quería que Encanto se acabara, quería seguir en ese mágico mundo latino con Maribel y los Madrigal, la música de Lin-Manuel Miranda, su pequeña villa, y su emotivo mensaje, y todo…encantador. Mi película preferida de Disney desde Frozen. Una historia sobre familia y el deber, y sobre que nos hace especial, y como a veces olvidamos lo verdaderamente importante.

Escapando de la persecución cuando jóvenes, Alma Madrigal (voz de María Cecilia Botero) y su esposo llegan a un desesperado momento donde la única opción es pedir un milagro, que increíblemente se cumple pero, más allá de salvarlos, les otorga habilidades a ella, su esposo y tres hijos, añadiendo una casa con voluntad propia. La magia de tener habilidades es hereditaria, por lo que todos los nietos de Alma también las adquieren cuando llegan a cierta edad. Todos excepto Mirabel (voz de Stephanie Beatriz), quien recompensa su falta de poderes con energéticas ganas de apoyar el resto de su clan.

Con la magia y la casita, los Madrigal se convirtieron en apoyo de la villa fundada en el mismo lugar, pues Alma exige que cada miembro de la familia utiliza su habilidad para ayudar la comunidad. A pesar de las nobles intenciones, esto provoca que cada Madrigal base su personalidad en sus poderes, a costa de sus propios sentimientos; la fortachona Luisa (voz de de Jessica Darrow), hermana de Mirabel, siente que solamente sirve para cargar el mundo en sus hombros, mientras su madre Julieta (voz de Angie Cepeda) pasa mayor parte del tiempo en la cocina preparando alimentos sanadores, y su otra hermana Isabela (voz de Diane Guerrero) es relegada a decorar, con su poder creando flores hermosas. Cuando Mirabel descubra que la magia dando vida a la “Casita” y los poderes de su familia y villa está desvaneciendose, tendrá que descubrir la razón, quizás relacionada a la misteriosa desaparición de Bruno (voz de John Leguizamo), quien incomoda el resto del hogar con sus visiones del futuro.

Como si el brillante espectro de colores, diseño de producción, y vibra general de la película no fuera suficiente, la magnífica banda sonora de Lin-Manuel Miranda mantiene el ánimo en alto durante todo el filme, con felices ritmos aun en los momentos tensos, celebrando la personalidad latina, especialmente colombiana, y ese potente sentido de comunidad y familia que tanto nos representa donde quiera que estemos. Sean arepas, empanadillas o tamales, los latinos amamos ser (pone voz de Toretto) familia.

Todo eso envuelto en un… pues, encantador mensaje sobre lo importante de amarse, apreciarse, y valorarse entre sí, no por los poderes o lo que pueda ofrecer cada uno, sino por el simple hecho de ser “familia”, sea de sangre o escogida. Si no se han dado cuenta, quede fascinado con Encanto, ¡MAGICAMENTE RECOMENDADA!

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