Crítica de Hillbilly Elegy: Familia contra todo | QiiBO QiiBO

Crítica de Hillbilly Elegy: Familia contra todo

Es difícil explicarles a otros que no han pasado por la misma situación cuán difícil es crecer dentro de una familia donde existe adición. Especialmente en pobreza. Es un sensible tema repleto de complicados niveles que, para empeorar, pocas veces se habla fuera del círculo familiar. Y todavía menos en la adultez nos ayudan a lidiar con las marcas dejadas. Es una cicatriz profunda pero invisible que nunca sana pero, debes cuidarla en secreto, en silencio.

J.D. Vance lidió con esos problemas escribiendo una autobiografía llamada Hillbilly Elegy, ahora convertida en nuevo filme de Netflix. Debo mencionar que el libro ha sido motivo de controversia por sus posturas conservadoras, con acusaciones hacia Vance de utilizar estereotipos sobe la pobreza en Estados Unidos, incluyendo recipientes de ayudas.

La película deja todo eso fuera –para bien o para mal – concentrándose en la adicción de Bev (Amy Adams), la madre de J.D. (Gabriel Basso), y sus efectos en la familia, desde Mamaw (Glen Close), la ruda abuela de J.D. y madre de Bev, su hermana Lindsay (Haley Bennett) y su abuelo Papaw (Bo Hopkins).

A punto de terminar sus estudios de leyes, J.D. recibe llamada de su hermana; su madre Bev nuevamente en el hospital debido a una sobredosis de heroína luego de una pelea con su actual pareja. Aunque J.D. necesita asistir a una entrevista al próximo día que podría determinar todo su futuro, decide regresar a su pueblo para ayudar a su hermana conseguirle a Bev nuevo lugar donde vivir, incluyendo un centro de rehabilitación.

Durante esas 24 horas veremos a J.D. luchar contra un cruel sistema de salud enfocado en ganancia, la resistencia de su madre a recibir ayuda y sus propios sentimientos encontrados entre quedarse o regresar a la entrevista. Entremedio Hillbilly Elegy nos lleva al pasado de J.D. con su madre y su fuerte abuela, decidida a hacer lo que sea para echar su nieto adelante.

Fue difícil ver esta película. No tiene sentido que un puertorriqueño se identifique con una historia de gente viviendo en Kentucky pero el sufrimiento causado por la adición es universal. Es la historia de una madre cuya enfermedad impide cumplir con sus deseos de proteger sus propios hijos, y el de una abuela tomando cargo.

A Amy Adams le deben un Oscar hace mucho tiempo y nuevamente prueba por que pero, quien se lleva toda la atención es Close, convirtiéndose en una poderosa figura cuya personalidad compensa las limitaciones físicas de la edad.

No será la mejor película de Ron Howard pero ciertamente es la más emocional. Habrá quienes lo acusen a él, al guion o al filme de ser sobre-dramático pero probablemente se trate de gente que nunca vio su madre postrada en una cama sufriendo por falta de “cura”. O nunca vieron la persona que te cuida sacando comida de su plato para dárselo a uno.

Hillbilly Elegy no es la mejor película del año pero si fue la más importante para mí. Y para muchos que han pasado por situaciones parecidas. Y aunque no concuerde con las ideas políticas de su autor, simpatizo con su historia. Y su decisión al final.

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