Crítica de Ocean’s 8

Crítica de Ocean’s 8

Steven Soderbergh es un cineasta completo, aventurero y atrevido. Puede realizar una épica revolucionaria de cuatro horas y medias sobre el Che Guevara o explorar el mumblecore con un elenco de no-actores y un presupuesto extremadamente limitado (Bubble) con la misma facilidad que puede hacer un remake de una de las películas del Rat Pack, hacer que la conciencia cultural colectiva olvide la original y conseguir que su filme se vuelva en un blockbuster que revive el género del heist, solidifica el estrellato de sus protagonistas y lleva a dos secuelas igualmente taquilleras. Ocean’s 8, la nueva entrega en esta saga, es un soft reboot que nunca alcanza a superar sus antecesoras.

Al igual que su protagonista, el filme existe bajo el fantasma de Danny Ocean, sin conseguir distinguirse ni sobresalir en su imitación. Ocean’s 8 comienza de la misma manera que Eleven, con Sandra Bullock, sola en el encuadre, conversando con la junta de libertad condicional; pero a diferencia de Eleven, esta es la mejor parte de la interpretación de Bullock. El resto de las casi dos horas, Bullock es increíble, literalmente y de mala forma. Parece estar en modo de auto-piloto, esperando que la buena fe de la audiencia cargue el peso de su personaje. Las referencias constantes a “su hermano” (incluyendo menciones imparables en los diálogos, una lápida y una fotografía que recibe su propio close-up) se aseguran de recordarte el antecedente cinemático del cual está dependiendo la película, pero también te recuerda la carisma natural de George Clooney y el hecho de que Bullock, simplemente, no la comparte. Igualmente, Cate Blanchett toma el rol de Brad Pitt en las originales, y me entristece informar que su interpretación es igual de desinteresada y ausente que la de Bullock. Blanchett es, sin duda, una de las mejores actrices trabajando en Hollywood hoy en día, pero en esta nueva entrega parece estar más interesada en salir del set y cambiar el cheque. No tiene la travesura de Pitt ni ninguna otra característica que la distinga, y no comparte ninguna química con Bullock. La amistad entre sus personajes se siente forzada y tenerla como la dinámica principal del grupo fue un error.

Critica Ocean's 8

La película sobresale en las otra seis de las ocho. Mindy Kailing y Helena Bonham Carter brindan los mejores momentos y Rihanna sorprende en su adecuacidad, pero aunque el trabajo de las actrices es excelente, la falta de desarrollo de sus personajes las limita. Tomemos por ejemplo a Rihanna. En una escena, Blanchett y Bullock discuten sobre el hecho de que todos los hackers son rusos. En la próxima, Rihanna está trabajando para el par. O consideremos a Bonham Carter, y lo rápido que su personaje (una diseñadora de modas infame que se encuentra en el peor momento de su carrera) decide participar en el robo. Su personaje también sufre de inconsistencias constantes, siendo extremadamente incompetente o una manipuladora experta según dicte cada escena.

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La mitad de las ocho no tiene ninguna razón para participar en el robo. Bullock dice que es lo que hace bien, Blanchett decide cooperar con su amiga, Bonham Carter no ofrece ni demuestra ninguna razón convincente, una (la que menos sentido hace que participe) simplemente dice que no tiene amigas. Las otras cuatro son criminales y les interesa el dinero. No voy a tratar de entrar en el robo en sí, ni lo innecesariamente complicado que es (esto es un trope del género, pero en Ocean’s 8 resulta especialmente ridículo), porque esto no afectaría tanto la película si los personajes estuviesen mejor desarrollados.

Critica Ocean's 8

Unas últimas cosas que quiero mencionar: El tercer acto, centrado en un pésimo James Corden, es la peor ejecución que he visto de la introducción de un personaje en la última media hora que intenta una nueva perspectiva de la trama. La banda sonora es de las pocas cosas buenas que tuvo la película, en ocasiones siendo la única razón por la cual continuas prestando atención a lo que está ocurriendo. Finalmente, la edición y selección de tomas hacen su mejor intento en imitar el dinamismo de Soderbergh, quien (sin importar lo que diga Brian De Palma) es un director altamente visual, pero resulta ser solo eso, una imitación.

Ocean’s 8 tiene momentos que brillan, todos centrados en sus personajes secundarios, pero la sobre-dependencia de la nostalgia de la audiencia, la mala imitación del estilo energético de Soderbergh por un director que no entiende porque realmente funciona y una dinámica interpersonal central carente de química los opaca. Al final del día, Ocean’s Eight es un fallo cinemático de los que se olvidan tan pronto sales de la sala.