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Crítica de Parasite: Comedia de Crueldad Social | QiiBO

Crítica de Parasite: Comedia de Crueldad Social

Si hay una guerra de clases sociales, es obvio quien la va ganando hoy día; Los ricos son más ricos, los pobres más pobres, y no parece que eso vaya a cambiar. Muchos argumentan que “el pobre es pobre porque quiere”, mientras otros dicen que el sistema está inclinado injustamente hacia los de arriba.

Cuál de los dos tú creas lo sabrás cuando veas Parasite, la espectacular nueva película de Bong Joon-ho (Snowpiercer), que estrena hoy en Puerto Rico luego de varios meses en cartelera estadounidense ganando abrumador aclamo, aparte de un envidiable 99% en la página de agregados Rotten Tomatoes.

Este el tipo difícil de reseña para escribir porque tengo mucho que decir pero no quiero dañarle la experiencia a nadie, pero aquí vamos.

De todas las cosas que puedo decir de Parasite es asombrarme como Bong convirtió una sátira social sobre Corea del Sur en un genial micro-cosmo de la desigualdad económica mundial.

Los Kim, el bonachón Ki-taek (Kang-ho Song), su alegre esposa Chung-Sook (Hye-jin Jang), su astuta hija Ki-jung (So-dam Park) y su descarado hijo Ki-woo (Woo-sik Choi) son una familia pobre en Corea del Sur. Están tan abajo en la escala que literalmente viven debajo de la Tierra, en un sótano con vista apenas hacia la calle. La familia sobrevive doblando cajas de pizza para un jefe menor que todos ellos, y metiéndose en esquinas del apartamento para conseguir wi-fi gratis que viene de la tienda arriba de ellos.

Gracias a un amigo partiendo hacia Estados Unidos, Ki-woo consigue un puerto como tutor de Park Da-hye (Chang Hyae jin), la hija adolescente de los Park una adinerada familia viviendo en una mansión situada en la colina de uno de los barrios más afluentes de la ciudad.

Ki-woo rápidamente gana el aprecio de los Park, especialmente la matriarca Yeon-kyo (Cho Yeo Jeong), quien ha vivido tan protegida por su alta posición, que se convierte en blanco fácil de los planes en camino. Gracias a eso Ki-woo logra que contraten una tutora de arte para el pequeño niño Da-Son (Hyun-jun Jung), explicando que ha escuchado grandes cosas de ella sin mencionar que se trata de su hermana Ki-jung.

La definición de Parasito es “un organismo que vive dentro o sobre un organismo de otra especie (su huésped) y se beneficia al derivar nutrientes a expensas de la otra”.

Si piensas que sabes por donde va esta historia, prepárate.

Joon-ho es conocido por sus múltiples giros de tramas y sorpresas a plena vista pero, en Parasite los lleva a otro nivel, al exponer la audiencia a prejuicios que ni siquiera sabemos que tenemos. Bong no desperdicia ni una pulgada de cada escena para transmitir sus mensajes, incluyendo la escenografía. Todo en Parasite representa algo; desde escaleras, ropa, una curva en la carretera, un olor, y la misma lluvia.

En Parasite la conversación sobre la brecha entre clases sociales es cínica, divertida, y exasperante, porque Bong no se contenta con simplemente hablar de ricos versus pobres, sino tener la valentía de decir algo que pocas gente se atreve a hablar.

 En Puerto Rico le decimos “La jaula de jueyes”, también decimos que “el peor enemigo de un boricua es otro boricua”, y en el resto de Latinoamérica (y el mundo entero, que rayos) habrá frases para describir como el mismo proletariado puede ser su peor enemigo.

Podría seguir escribiendo pero prefiero que la vean y saquen sus propias conclusiones de la mejor película del año.

¡Inmensamente recomendada!

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