Crítica de Phantom Thread: Paul Thomas Anderson regresa en grande

Crítica de Phantom Thread: Paul Thomas Anderson regresa en grande

Es con películas como Phantom Thread que se siente – y se sufre – la ausencia de un teatro con capacidad de reproducir películas análogamente en la isla. Esta hermosura de filme fue grabado completamente en celuloide, algo que, aunque una que otra película lo hace, es una anomalía en esta época digital, donde la calidad de imagen de las cámaras han llegado increíblemente cerca de igualar la imagen que se obtiene de un formato como el 35mm. Aún así, los boricuas tiene que conformarse con ver la versión digital del filme (el DCP), pero bueno…al menos la podemos ver en el cine.

Phantom Thread cuenta la historia de Reynolds Woodcock, un insoportable diseñador/sastre de la realeza inglesa, que por casualidad de la vida conoce a Alma, una chica que trabaja de mesera, es mucho menor que él (fácilmente tiene como 25 años menos), y roba su corazón en par de segundos. De la noche a la mañana, Alma entra en la vida de Woodcock, al mundo de la moda de Londres, y a una casa, que poco a poco se convierte en su prisión.

Empecemos diciendo que Phantom Thread es una de las películas más bellas del año pasado. Y sí, la hubiese puesto en mi top 10 si hubiese tenido la oportunidad de verla antes. En esta, Paul Thomas Anderson es un triple threat. Dirige, escribe, y es el cinematógrafo (aunque según el mismo Anderson, la cinematografía del filme fue un “trabajo colaborativo”). Como dije anteriormente, fue grabada completamente en 35mm, y se nota, especialmente en los low light shots (en las escenas con poca luz). Hablando de esos low light shots, CREO – don’t quote me on this, lo digo por como se ve – que en muchas escenas del filme la luz que usaron fue simplemente la luz del fuego o de las velas, como hicieron en Barry Lyndon. El resultado es una colección de hermosísimas imágenes que pueden colgarse en cualquier museo y no estarían fuera de lugar en lo absoluto.

Phantom Thread

El guión del filme, y, por supuesto, la dirección, son impecables. Paul Thomas Anderson tiene una filmografía de madre. Es hit after hit con este hombre, y aunque las últimas dos fueron buenísimas películas (especialmente The Master), creo que Phantom Thread es la mejor que ha hecho el cineasta californiano desde There Will Be Blood, película que fue nominada para varios premios en el 2008.

Con saber que el elenco del filme incluye a Daniel Day Lewis, deberías saber que las actuaciones son Oscar worthy. Todos sabemos que Day Lewis es un actorazo, y con su performance en Phantom Thread puedo decir que es probablemente la mejor actuación masculina del año, pero la sopresa del filme es Vicky Krieps (Alma). Krieps es, prácticamente, una novata (al menos al lado de Day Lewis), pero la actriz es capaz de irse mano a mano con los acting skills de Day Lewis en toda la película. Esto es más evidente en una increíble escena en medio del filme, de la cual no voy a hablar más por spoilers (es una cena entre los dos). Si a fin de cuentas esta termina siendo la última película de Day Lewis como actor, pues, vaya forma de decir adiós.

Tanto el diseño de vestuario del filme, como el score, son los mejores del 2017. Los vestuarios son hermosos, no se vio nada mejor en el cine el año pasado, y si no gana el Oscar en este departamento no sé que rayos está buscando la Academia. Igual con el score de Jonny Greenwood. El músico ha estado trabajando con PTA desde el 2007 (con There Will Be Blood), y todos los scores han sido buenísimos, pero, sin pena alguna, digo que este es el mejor trabajo que ha hecho el guitarrista/compositor hasta el momento.

Phantom Thread

Phantom Thread es un filme sobre la diferencia de edades en el amor, pero más que nada, sobre la diferencia de clases. Es Thomas Anderson, despreciando la burguesía a la máxima potencia. Burlandose de sus manías, y sus rutinas tan idióticas. También es sobre el masoquismo en el amor, y la locura que trae consigo este sentimiento.

Paul Thomas Anderson sigue siendo uno de los mejores en el negocio, y si Inherent Vice te había hecho pensar que el cineasta había perdido su toque, Phantom Thread es un tapa boca de los buenos. Es cine en su máxima expresión; paciencia, locura, belleza, y honestidad. Todos en el mismo paquete; todos enredados, sin saber donde termina uno de estos sentimientos y donde empieza el otro. Los años le han dado sabiduría a Anderson, y no puedo esperar a ver que más nos dará este artista.

Phantom Thread

 

Christian

Vivo en el cine.