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Crítica de Ready or Not: AL-GA-RE-TE | QiiBO

Crítica de Ready or Not: AL-GA-RE-TE

Prepárate para esta película. Si eres fan del humor negro, cínico, casi cruel, Ready or Not es el filme que estabas esperando. OK, es el filme que yo estaba esperando, y me disfruté cada minuto.

Probablemente lo peor que ha pasado en las bodas que has ido es ver doñitas peleando por el centro de mesa, o el tío borracho haciendo el ridículo. Ahora imagínate si las señoras pelearan con hachas, y el don matara un ujier con una flecha mal disparada.

En un verano repleto de secuelas, “remakes”, o re-adaptaciones, Ready or Not es una refrescante producción original que, si bien no reinventa ningún género, definitivamente trae suficiente originalidad para darnos esperanza.

El día de su boda, Grace (Samara Weaving) conoce el resto de la familia de su ahora esposo Alex (Mark O’Brien). Habiéndose criado en un orfanato, Grace no tiene parentela propia que asista a la ceremonia, celebrada en la gigantesca mansión de los Le Dumas. Se trata de una antigua familia perteneciente al 1%, con dinero hecho gracias a juegos de mesa.

Los Le Dumas tiene una vieja tradición: cuando uno de los suyos se casa, deben jugar un juego a la medianoche. Alex no se ve muy emocionado con cumplir pero, Grace finalmente pertenece a una familia, lo que ha buscado toda su vida. Cuando le toca escoger al azar el juego, resulta ser “Escondidas”. El problema es que esa era la peor opción ya que, de todos los demás juegos, ese es el único que debe terminar con su muerte.

Se escucha absurdo, y lo es, excepto que Ready or Not afortunadamente nunca se toma en serio y no pretende que su audiencia lo haga. El guion de Guy Busick y Ryan Murphy intenta ser una sátira de la lucha entre clases pero, prefiere mantenerse demasiado en el lado de la comedia para lograrlo aunque, la ágil dirección de Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett –parte del trio conocido como “Radio Silence” (V/H/S) – mantiene el ritmo constante con sarcasmo, y bastantes sustos, brincos y momentos donde te taparás los ojos del miedo o del asco… o ambos.

La razón principal que Ready or Not funciona tan bien es su protagonista. Samara Weaving (The Babysitter, otra divertida comedia de horror en Netflix, que merece más atención) encarna a Grace con naturalidad, simpatía, y rudeza cuando es necesario. Weaving es perfecta para el papel; lo mismo se ve fuera de lugar entre los Le Dumas, que incrédula ante lo que está pasando, que decidida a sobrevivir cuando la cosa se pone fuerte.

Su Grace me recuerda la Laurie Strode de Jaime Lee Curtis en Halloween, y hasta un poco de John McClane en Die Hard: gente normal envuelta en situaciones extraordinaria, sin la aparente oportunidad ni las herramientas para lidiar con estas, hasta que no hay otra opción. Su cara de “¿que car**o es esto? ¿Que car**o está pasando?” es mi favorita desde la de Bruce Willis en el edifico Nakatomi.

El otro triunfo de Ready or Not es la forma en que maneja sus villanos. Ninguno de los Le Dumas es un asesino experto. De hecho, algunos hasta se ven presionados a participar de la cacería. Especialmente Daniel, el cuñado de Alex, interpretado por Adam Brody, quien le otorga una humanidad especial a su personaje entre la maldad de su familia.

Miren, no hay forma de explicarles lo alocada, absurda y traviesamente divertida que es Ready Or Not sin revelar secretos, así que solo término diciendo que me encantó. Es el tipo de película que veré varias veces y posiblemente use de prueba para determinar quién sea mi amigo de ahora en adelante.

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