Crítica de The Feast: Cuando la naturaleza reclama lo suyo | QiiBO QiiBO

Crítica de The Feast: Cuando la naturaleza reclama lo suyo

No importa cuanto sea advertido, cuan fuerte sean las señales, no habrá suficiente acción para detener los efectos de la destrucción ambiental. Simplemente entretenernos lo que nos queda de tiempo. No soy pesimista, soy realista; la humanidad como colectivo es demasiado egoísta, apática y dividida para cambiar significativamente, no importa cuántos filmes de eco-terror estrenen. Al menos los podemos disfrutar mientras podamos, como The Feast, el nuevo thriller psicológico de horror de IFC Midnight llegando hoy a cines de Estados Unidos y alquiler digital (VOD).

The Feast es un inquietante cuento de hadas, a fuego lento, sobre la codicia y la lucha de clases, que se intensifica dentro de su claustrofóbica atmósfera hasta llegar a su sangriento y demente final. Me encantó. El ritmo pausado no es para todos, pero aquellos con la paciencia necesaria serán recompensados con violentos visuales que se quedan impregnados sin misericordia en la mente.

En una remota cabina minimalista dentro del campo en Gales, una familia se prepara para recibir invitados a una cena. Este grupo de gente apenas soporta vivir juntos, desde el padre Gwyn (Julian Lewis Jones), prefiriendo pasar su tiempo en el bosque alrededor de la casa, la madre Glenda (Nia Roberts) intentando mantener algún módico de normalidad, ignorando las señales indicando lo contrario, y los dos hijos con duros problemas emocionales; el músico Guto (Steffan Cennydd) recién sobrevivió una sobredosis, mientras Gweirydd (Sion Alun Davies) está ocultándose luego de unas series acusaciones durante su trabajo como médico, disfrazando su fracaso en su entrenamiento para triatlón.

Para ayudarlos llega Cadi (Annes Elwy), una enigmática joven que parece haber entrado a una casa con paredes y techo por primera vez en su vida, examinando cada rincón de la casa y cada miembro de la familia con curiosidad casi infantil. Cadi no parece afectarse por nada a su alrededor, sea la obvia atracción que muestra Gwyn, las inquietas miradas que le lanza Gweirydd, o la actitud absorta de Glenda. Su única demostración de emociones ocurre cuando ve los conejos que trae el padre –quien los hace pasar como presas cuando en realidad los encontró colgando de un árbol. A medida que transcurre la noche y llegan los invitados, se hace evidente que Cadi trajo algo más que malos modales, y esta será la noche que pecados serán castigados de una sangrienta forma u otra.

Entre tiros cerrados de cámara, el director Lee Haven Jones (episodios de Doctor Who) mantiene la audiencia entre siendo testigos silentes, escondidos, o espectadores involuntarios de la aterrorizante velada. Basada en mitología y supersticiones de su natal Gales, The Feast también se desarrolla en galés, su lengua materna. La trama desarrolla en crescendo, con cada uno los personajes enfrentando misteriosos acontecimientos comenzando con mundanas situaciones como un corte accidental rasurándose, o un hacha cayendo en el pie. Llegando al tercer acto, The Feast se lanza en una aterradora cadena de eventos donde Jones no le tiembla la mano exponiendo violencia, donde los temas y subtemas de la historia explotan con rabiosa venganza de la naturaleza contra humanidad.

The Feast no es para todo el mundo, pero aquellos que disfruten del horror a su tiempo, tendrán un banquete de emociones, terrores y una silenciosa escena final que se me quedó pegada en la mente. Altamente recomendada.

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