Crítica de Murder on the Orient Express: Con fallas, pero nunca se detiene

Crítica de Murder on the Orient Express: Con fallas, pero nunca se detiene

Desde el 1903, con The Great Train Robbery, los trenes se han anclado como parte esencial del mundo del cine. Los mismos han servido como escenario para historias dramáticas, memorables thrillers, y, recientemente, hasta zombies coreanos. Podríamos decir que Murder on the Orient Express cae en ese segundo género que mencioné. Es un thriller, o más bien, un whodunit (¿quién lo hizo?), que, a pesar de sus fallas, entretiene.

La historia de Murder on the Orient Express sigue al famoso detective Hercule Poirot, quien tiene que resolver un asesinato que ocurre en el tren que el detective estaba usando para llegar a Londres. Automaticamente, Poirot cataloga a todos los pasajeros del tren como sospechosos, haciendo del elenco del filme uno bastante grande. Poirot es interpretado por Kenneth Branagh, quien también dirige el filme. Branagh es  muy buen actor, pero, aunque tiene sus buenos momentos, no creo que este termine siendo uno de sus filmes memorables como actor, especialmente gracias al acento bélgico que tiene Poirot, que por momentos Branagh parecía olvidar.

Murder on the Orient Express

Galaxy S9 – Camp 1 – 300×250

Como mencioné anteriormente, el filme tiene un elenco bastante grande (Johnny Depp, Michelle Pfeiffer, Daisy Ridley, Willem Dafoe, Judi Dench, y hasta tu tío sale en esta película). Lamentablemente, el guión no sabe aprovechar a su elenco, y, como suele ocurrir en muchos ensemble movies, la mayoría de los actores solo tienen un par de minutos en pantalla (si unes toda su participación en la película), algo que ocurre especialmente si es una película en el que el detective es quien mueve la trama. Sin importa la falta de participación, el elenco hace un gran trabajo, destacando a Daisy Ridley y Michelle Pfeiffer (especialmente en los últimos minutos del filme, como Branagh).

Quizás lo mejor del filme es la cinematografía, trabajada por Haris Zambarloukos, quien había colaborado anteriormente con Branagh en Thor. Zambarloukos decidió utilizar el formato de 65mm, algo un poco extraño ya que la mayoría del filme toma lugar en un tren (un espacio bastante pequeño), pero que hace sentido cuando la acción se mueve fuera de este. Es en las tomas aéreas, y en el climax del filme, cuando la amplitud que ofrece un formato como el 65mm es aparente, creando alguna de las mejores imágenes del filme.

Murder on the Orient Express

Contrario al tren, que va a las millas, el guión del filme se toma su tiempo en llegar al homónimo asesinato. Probablemente pasan cerca de unos 25 minutos hasta llegar a este punto en la historia, pero resulta no ser algo molestoso, ya que el filme utiliza este tiempo en construir a nuestro grupo de personajes, pero más que a ellos (mucho más), a nuestro protagonista, Pierot. Creo que la falla más grande del guión, además de no desarrollar a ningún personaje aparte de Piertot, son los chistes de una línea que hace el detective en varias ocasiones. No solo le quitan intensidad a lo que está en pantalla, sino que fallan en ser graciosos.

Creo que he mencionado en algunas reseñas que odio los scores en las películas que traten de obligarte a sentirte algo. Eso es exactamente lo que trata de hacer Patrick Doyle aquí con la mayoría de la música que está presente en el filme. El compositor quiere exagerar la tensión en momentos que, quizás son tensos pero no tanto como la música está tratando de hacer que sea. Lo mismo pasa en momentos emotivos, en los que la música llega al nivel de melodrama, y en lugar de hacer que me interese lo que está pasando, me hace voltear los ojos. Es como si alguien me estuviera gritando: “¡PONTE TRISTE! ¡AHORA!”.

Murder on the Orient Express es lo que venden, y eso es algo que puedo admirar. Es un filme que no pretende ser más de lo que es. Es una película perfecta para alquilar en una noche lluviosa, en la que no tengas ganas de ver dramas intensos, o películas filosóficas que te hagan pensar hasta que te explote la cabeza. Es un murder/mystery que, especialmente si no sabes el final, creo que dejará satisfecha a gran parte de la audiencia, en especial a los fanáticos del género. Agatha Christie escribió muchísimas historias de Poirot, y aunque dudo que Branagh llegue a protagonizarlas (y quizás dirigir) todas, no me molestaría ver dos o tres más hazañas del detective bélgico.

Murder on the Orient Express

Christian

Vivo en el cine.