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Cuponeros, ¿solución a los problemas de Puerto Rico? Por favor. | QiiBO

Cuponeros, ¿solución a los problemas de Puerto Rico? Por favor.

La comunicación es un proceso dinámico. El que comunica tiene que tomar en consideración que debe ser preciso, no necesariamente conciso, pero sobre todo, minimizar cualquier distracción que desvíe el mensaje. Con eso en mente cuando se abordan temas espinosos no se puede comenzar por la diferenciación. Pa’ empezar, tú sabes para hablar calle, tenemos que hablar de las cosas como son. En Puerto Rico no hay “cuponeros”, simplemente son personas que reciben asistencia del algún programa gubernamental.

Miremos con detenimiento como empieza el empeño en señalarnos. Remontémonos a la era de oro, como muchos catalogan al milagro económico de Don Luis Muñoz Marín ayudado por Teodoro Moscoso entre otros. Nuestros abuelos recordarán la famosa frase de que “mejor es tener algo que nada”. Esto vino a raíz de los cuestionamientos de la mano de obra barata que el Gobierno ofrecía aquí y que empezaron a levantar serias dudas de muchos sobre el subempleo. Para que entendamos al nivel que llegó esto, la administración de entonces estimó que para la década de los ’70 aquí nadie estaría desempleado y todo el mundo viviría bien. A la larga, eso no ocurrió y promovió la dependencia del mal llamado “cuponeo”.

Con esto en mente nos transformamos en una sociedad romántica. Sí, no de esas que leen libros de auto ayuda como “El Secreto” o alguna cosa así, sino,  de una que fantasea con la pobreza, la marginación y la diferencia de clase sociales. No obstante, siempre han existido ideas innovadoras para atajar muchos de los problemas. Sin embargo, rápidamente recurrimos al ¡ay bendito! Sí, nos llenamos la boca lamentándonos porque cogen cupones o participan de algún programa del Estado, pero cuando un estudioso o intelectual propone algo, para desprogramar la dependencia gubernamental lo demonizamos porque proviene de la esferas de ‘poder’.

Lo mismo con el progreso. Miramos mal al que tuvo la oportunidad, la aprovechó y echo pa’ lante pero entonces victimizamos al que está abajo y somos malos si no le cogemos pena. Entonces, si soy de una urbanización en un pueblo de la zona metropolitana, soy malo, pero si vengo del caserío, tu sabes, de abajo, soy bueno.

Es la eterna pelea.

La realidad es que en este País, contrario a lo que esbozan muchos, no todo el que tiene necesidad recibe la ayuda. Primero, porque los programas no están diseñados para ayudar. Por ejemplo, se ha estimado que a cualquier persona le toma un promedio de 28 días, desde que solicita la ayuda inicial hasta que la recibe. Segundo, los que la logran recibir, no mejoran su calidad de vida automáticamente. El promedio que recibe un beneficiario, el nombre correcto del tarjetahabiente, es de 215 dólares mensuales. Ah, y no son ajustados a la inflación.  Tercero y último, Realmente todos los programas que existen, ¿en qué ayudan?. A perpetuar eso, la diferencia de clases. De hecho, en Estados Unidos, este tema se ha estudiado con detenimiento. Varios estudios coinciden en que las “ayudas” están diseñadas para perpetuar el llamado “mantengo”.

Si lo traemos a Puerto Rico, donde se estima que el 40% de la población recibe algún tipo de ayuda gubernamental, estamos hablando en números netos de un valor político importante. En otras palabras, ningún partido va a tocar ni con una vara larga el asunto de los programas de beneficencia, al contrario traquetean con la cuestión en años electorales. Para que tengan el dato, en un estudio publicado por ACODESE – sí, los mismos chanchulleros que le pagaron a De Castro Font – en el 2005 evaluaban el impacto de la Reforma de Salud de Pedro Roselló. En el documento, se detalló un incremento astronómico en los participantes en los años, 1996, 1998 y 2000. En el primero, fue la elección donde el PNP revalidó con una impresionante victoria. El Segundo, fue el año del plebiscito y ya el Rosellato comenzaba a mostrar fatiga. El tercero, fue el último año del PNP y para tratar de mitigar el impacto electoral se repartieron miles de tarjetas. No se tomó el impacto fiscal, ni al sistema, ni nada. Simplemente: “reparte que eso son los pobres y pues ¡ay bendito! ellos lo necesitan”.

Otro mito romántico que tenemos es que “esto no nos cuesta nada”. Varios economistas han coincidido que el efecto neto de todos esos chavitos del Tío Sam en la Isla es una ínfima parte de las ganancias que las empresas estadounidenses se llevan para allá. Eso, sin contar la perpetuación de los cientos de personas en edad productiva que realmente ni saben, ni son adiestradas adecuadamente para emplearse.

Establecido ese contexto, vamo’ a lo que vinimos. El escrito al que este comentario hace alusión, fue redactado por el comentarista Jay Fonseca. Está bien escrito, extenso, parece un escrito de revista jurídica pero impreciso. Se torna mecánico para un problema que tiene varias vertientes. Además, lamentablemente, se pierden los planteamientos, porque recurre a la diferenciación. Ese bendito problema que tenemos los puertorriqueños para señalar al otro.

¿Por qué tengo que decir que soy humilde? ¿Por qué insisto que vengo de abajo y por eso te entiendo? ¿Así es que tenemos ‘standing’ para hablar? Entonces, ¿eso quiere decir que no puedo escribir esto porque no he pasado por el problema? Aquí en este País hay mucha gente que anda en Mercedes Benz y se meten a una barriada o a un residencial público, no necesariamente a capear droga. Como también, hay cientos de personas que viven en un caserío, que no les interesa ayudar a nadie y solo esperan a recibir sus beneficios y ya. Estigmatizarlos no los hace mejores ni peores, al contrario, deja mucho que decir de ese que en efecto se tomó el tiempo para esbozar alguna que otra idea para atajar el problema.

Tenemos que quitarnos la vendetta de que si tu no has pasado por el problema, pues no puedes comentar. ¿No? ¿Y entonces para que existen las universidades? ¿para qué  leemos? ¿para qué comentamos? Para que sepan, desde la década de los ’80, cuando el sistema económico de Múñoz Marín había comenzado a colapsar por completo, académicos, como Linda Cólon, se plantearon la pregunta de si, en efecto, existe pobreza en Puerto Rico. La Profesora se adentró en las comunidades que el Gobierno decía que ya no existían y le preguntó a sus residentes como vivían. ¿El resultado? Varios documentos, un documental, y propuestas para comenzar a cerrar la brecha de desigualdad en el País. Sin embargo, como provino de una académica, cayó en el sueño de los justos.

Puerto Rico, según datos de varios organismos internacionales, es uno de los países mas desiguales del mundo. No sólo del hemisferio sino también del planeta. Y eso que tenemos cientos de ayudas gubernamentales.

Tranquilos, amigos del corazón del rollo de la Furia, no estoy atacando ni cogiendo pon con Jay. Ni lo necesito, ni le hace bien a la discusión. Sin embargo, como siempre postulo, si comentas y concluyes, tienes que estar dispuesto a recibir pa’ atrás lo que venga.  El debate del tema es bueno, pero hay que contextualizarlo de una manera adecuada. Como dijo una ilustre twittera cuyo nombre me reservo:  “si siempre ha existido hambre en el mundo, ¿por qué esta de moda hablar de eso ahora en los medios?” El problema no es que se hable, es que se deja de comentar rápidamente. Lo trabajamos a base de propuestas mecánicas, similar a la aplicación de la Ley 7, perdiendo la perspectiva de que estamos lidiando con seres humanos, de los cuales, muchos de ellos ni siquiera saben, que las ‘ayudas’ realmente están diseñadas para dejarlos en la miseria.

La solución a todos los problemas del País comienza reconociendo que somos un todo. No importa si vives en el barrio tal más cual, o en la urbanización X. Todos vivimos en la misma Isla. Si seguimos autoseñalándonos como “cuponeros” o “guaynabitos”, como tecatos o finos, no vamos a lograr nada. Cuando nos tratemos con respeto, entonces podremos hablar de ideas.

Empecemos por ahí.

[learn_more caption=”EN DEFENSA DE LOS CUPONEROS – La solución a todos los problemas de PR. por Jay Fonseca”] (Es larguito, pero lo hago pero te aseguro que no te vas a arrepentir de leerlo si llegas hasta el final). La Furia de Jay Fonseca “CHORRO DE VAGOS QUE SE VAYAN A TRABAJAR” Las palabras surgieron de inmediato. Era de esperarse. Ya estamos acostumbrados a escucharlas. Nos molesta el mero hecho de escuchar las palabras “cupones”. Solamente hay algo más cafre para los boricuas que comprar “Britto stuff”, coger cupones es de cafres, dicen algunos. Hoy la controversia “de los cuponeros” estuvo todo el tiempo en mi Facebook porque el gobierno había anunciado que depositaría el dinero de los cupones (está bien, la Tarjeta de la Familia del Plan de Asistencia Nutricional el cual representa 1.6 billones de dólares anuales de fondos federales). Aunque anunciaron que estarían disponibles los fondos para las 2PM (adelantados para que se prepararan ante el inminente azote de la bestia Emily) no estuvieron disponibles nunca por presuntos problemas en la transferencia de fondos, etc.

 

En fin, ese no es el issue. Mi punto es el ataque continuo y en muchos casos injustificado (y en otros más que justificado) de la clase media a la clase que “recibe cupones”. Claro que se endiabla uno con que uno tenga que levantarse todos los días a las 4AM (yo me levanto a esa hora) para tener que ir a trabajar mientras otros están grandes y gordos y coloraos y no tienen que hacer nada. Sin embargo, hoy los voy a defender, porque mi familia es “cuponera” y además porque creo que su aportación a PR es enorme aunque para muchos solo sean noveler@s híjolas que merecerían vivir debajo de los puentes o exterminarlos sin más.

 

¿Pero cómo llegamos a ser una sociedad así? ¿Qué diablos le pasó a Puerto Rico, la Isla del Cordero? Aquí los taínos trabajaban todo el tiempo, los esclavos eran torturados con el empleo, los criollos dominantes también tenían una cultura de trabajo (otro día lo debatimos). Nuestra tradición de trabajo es abundante. Basta leer La Charca y notar como hombres y mujeres guapetones y tradicionales laboraban el día entero en busca del “peso”. Ni contar de La Llamarada de Laguerre con sus peones llorando porque no conseguían trabajo cuando se acababa la zafra de la caña y los que lloramos con Bagazo de Díaz Alfaro cuando el boricua hasta peleaba por trabajar. ¿Pero qué nos pasa Puerto Rico?

 

En mi casa cogimos cupones desde que yo recuerdo y hasta no hace tanto. Mi mamá y sus tres hijos vivíamos bajo el nivel de pobreza y mami trabajaba como ama de llaves limpiando casas para lo cual le pagaban la honrosa suma de 100 dólares a la semana por 5 días de trabajo de 8-4. No pregunten por qué hizo eso, pero such is life. En fin, no sé la forma en que mami lo hacía, pero siempre hubo para pagar la luz, el agua, el teléfono, echar gasolina al carro y comida. Los cupones a nosotros nos vinieron a mucho bien. No hubiéramos podido vivir de otra forma. De igual forma le sirven a 1.7 millones de boricuas quienes enfrentan la realidad de que trabajar les sale más caro que quedarse en la casa viendo novelas, estudiando o cualquier otra gestión.

 

El cómputo es sencillo. Si te quedas en la casa cualificas para cupones (alimentos), plan 8 (renta), subsidio de teléfono (celular), subsidio de AEE y AAA, subsidio de televisión (Dish, DTV, etc.), tarjeta de Mi Salud (plan médico), becas de estudio, y cualquier otra ayuda que no recuerdo ahora (claro que el mejor beneficio es que todo lo que hagas por el lado es pa tú bolsillo y no pagas impuestos sobre ingreso y eso es un billete). Si trabajas bien pueden quitarte o limitarte cualquiera de esos beneficios a un punto en que simplemente quedarte en tu casa sea mejor. ¿Pero a qué anormal, bestia, tipejo se le habrá ocurrido tal sistema? De verdad que tiene que ser un becerro el que lo ingenió. (BTW – todos estos en su inmensa mayoría son fondos federales por tanto no somos los contribuyentes que trabajos en PR los que le pagamos estas ayudas a los cuponeros).

 

No hace sentido. De ver al boricua llorando y peleando hasta la muerte por conseguir un empleo, ahora lo vemos llorando si le mencionan irse a trabajar, estudiar, etc. Pero qué pudo pasar. Miren a su alrededor. Hablemos claro, los que hemos estudiado (9 años en la universidad en mi caso por si te preguntas), ¿realmente el trabajo paga bien como para vivir? Conozco gente con bachilleratos y maestrías que ganan muy poco, algunos incluso el mínimo. Conozco compañeros de la escuela de derecho y del MBA que ganan 8, 9 o 10 la hora. Eso no es un sueldo de vida. Por más que lo intentes es imposible comprar una casa o un carro con un sueldo así. Peor, incluso con el costo de vida actual me cuestiono si con un sueldo debajo de los 15 la hora se puede vivir más o menos en PR.

 

Yo estudié con préstamos estudiantiles y trabajo. Cuando terminé de estudiar me di cuenta de que estoy bien apretao (y no solo es la pipa que estoy trabajando pa q no siga siendo el impedimento de que el mensaje llegue). Pagar el préstamo, pagar renta, etc., es una mmmm!!! Pero nada de lo que he dicho antes no lo sabes, todos sabemos esta realidad. ¿A quién se le ocurrió un sistema que para poder estudiar tengas que coger un préstamo, mientras que para no estudiar te pagan todo y te quedas en tu casa? ¿Cómo es posible que se le dé el mismo beneficio de beca a estudiantes que viven en San Juan o cerca de las universidades cuando tantos otros que vivimos lejos tenemos que pagar renta, transportación, comida recibimos lo mismo que aquellos que se quedan en San Juan con papi y mami y estos le dan la comida, casa y transportación que siempre han tenido desde pequeños? ¿No hace sentido verdad? ¿Acaso a ningún morón se le ha ocurrido que aquellos que viven distantes y tienen que pagarse sus comidas, hospedaje, renta, etc. se le debe dar más ayudas que a aquellos que son de la zona y pueden recibir esas ayudas de sus padres?

 

CLARO QUE SE LES HA OCURRIDO. ¿Pero, bahhh, eso es muy complicado verdad? Pueden legislar las APP, el Código Civil, Penal, Mercantil, Político, pueden legislar sobre vibroacústica, guerras, sistemas nucleares, etc., pero NO SE LES OCURRE ALGO ASÍ DE SENCILLO. Parece elemental (obvio que algunos no reciben ayuda de sus padres, pero las leyes siempre se pueden ajustar y hacer algunas excepciones que claro, algunos siempre aprovecharán, pero se pone demasiado largo esto).

 

¿Por qué no darle ayuda a quien realmente la necesite, viejitos, niños, personas con impedimentos severos, y a los demás que trabajen? Parece obvio. Los legisladores de EEUU y PR no pueden hacerlo, pero en Europa la mayor parte de las ayudas son así (claro que a cambio de un alto impuesto). Mi abuela cogió cupones hasta morir. Le daban 88 dólares mensuales. Con eso no comía ni dos semanas. Mientras a jóvenes hábiles le daban 400 y más por tener varios hijos, además de las otras ayudas de vivienda, etc. ¿Por qué no se le ocurre darle dinero suficiente a los viejitos, etc. mientras sí le dan una tonga de billetes a vagos?

 

En Alemania, por ejemplo, en vez de darle poquito a un montón de gente le dan suficiente a poca gente y las ayudas pueden llegar a ser miles de dólares mensuales para aquellas personas que realmente no tengan dinero y tengan algún padecimiento o condición que justamente lo amerite. ¿Por qué no es así acá? ¿Qué, los alemanes son más bigotudos que nuestros legisladores y los gringos?

 

(Acaba Jay Caaaaa.. tu hablas con coooooo y no acabas de decir lo que vas a decir)…

 

¿Por qué los trabajadores no se endiablan con sus jefes y los dueños de empresa que sacan el 300% de su esfuerzo en la empresa y sí se endiablan y molestan por tener que pagar un 10, 15, 20% en contribuciones “para los pobres”? No nos molesta que en la compañía nos paguen 7.25 la hora y el big boss haga 400 la hora, pero nos encaaaa que nos saquen 15% en contribuciones del cheque. ¿No es eso medio morón? Los dos están sacando algo de ti, uno saca mucho más y otro mucho menos, pero te molesta el que te saca menos, pero al que te saca más hasta el lames el ojo, ¿por qué? Bueno… llegó el momento.

 

Puerto Rico tuvo la tasa de crecimiento económico más ejemplar (o entre las mejores) del mundo desde el 1940 hasta el 1973. En esa época la gente simplemente se metió a trabajar y claro, a consecuencia de la guerra que había devastado al resto del mundo y el “beneficio” de ser parte de EEUU, las inversiones nativas, etc. PR tuvo crecimiento sostenido. En 1974 llegaron los cupones a Puerto Rico. (Hay mil factores y discusiones que insertar aquí, pero nadie leería si sigo con cada asunto y detalle). Desde entonces PR ha tenido un crecimiento económico módico al punto que los economistas le dicen a ese período el crecimiento de la inflación y no verdadero crecimiento económico. Obviamente, llevamos actualmente 5 años y un poco más consecutivos en decrecimiento económico.

 

Es sencillo gente, quién más tiene más quiere. ¿A quién beneficia que los cuponeros sigan así y no trabajen? ¿Quién gana? ¿Quién dice, ufff, mejor los dejamos cogiendo cupones ahí que no vengan a jorobar? ¿Quién paga a los legisladores? ¿Quiénes quieren que las cosas sigan como están? ¿Quiénes cabildean y logran que se elijan a ciertos políticos? Escucho todos los días gente diciendo que aquí y en EEUU se legisla para los ricos, pero no logran hacer la conexión tan obvia y lógica de que si las cosas no se cambian para mejorar y hacer cosas lógicas como las que hemos mencionado es porque hay gente con mucho poder que prefiere que las cosas se queden como están. ¿Y quiénes son esas personas?

 

Simple: Los que se beneficien de que las cosas se queden como están son aquellos que ya tienen el capital, el dinero, el billete, la torta. Me van a decir simplista, pero quienes saben como se bate el bacalao saben que lo que digo es la verdad. ¿Ustedes creen que las cosas seguirían así si todos los billetús dijeran, “no vamos a dar un centavo más, no vamos a crear un empleo más, a no ser que se haga esto de esta y esta forma”? Obvio que lo lograrían, si logran que no les impongan contribuciones y ahora mismo tienen las contribuciones más bajas en la historia desde que se creó Estados Unidos y PR también. Son ellos los que quieren que las cosas sigan así. Ellos saben que la clase media nunca los verá como el enemigo real. Ellos saben que los trabajadores le tienen miedo a sus jefes de enfrentarlos porque “uyyy me quedo sin trabajo”. Ellos saben que los trabajadores tienen que pagar préstamos estudiantiles, tienen niños que mandar al colegio pa que no vayan a las escuelas mugrosas, ellos saben que los trabajadores tienen que pagar el carro porque si no no podrían trabajar, ellos saben que los empleados no tienen tiempo para reunirse en sociedad y comunidad y lograr hacer grupos de presión para hacer que el país cambie. ¿Cómo diablo van a reunirse si están explotaos después de trabajar como mulas, coger el tapón caaa, etc.?

 

Los que ya tienen el capital, y no estoy hablando de los riquitos guanabitos, noooo, estoy hablando de los que de verdad mandan en EEUU y PR, saben que tienen en la clase media a sus esclavos modernos y saben que la clase media odia a los cuponeros porque esos desgraciados cuponeros viven relativamente bien sin tener que hacer mucho. Mientras la clase media espera algún día subir, tener un buen trabajo, lograr una gran comisión, crear algún día su negocio, algún día llegará su día y por eso nunca deja de trabajar hasta llegar a los 60 años y ya está cansado y trata de que sus hijos hagan lo que ellos nunca hicieron. Y así se repite el círculo, pero siguen como el conejo detrás de la zanahoria que tiene frente a sí, siguen buscando y buscando porque algún día llegará su día de la suerte. Total, ya otros lo han hecho como Atilano Cordero Badillo, Massó y otros que eran pobres y ahora son billetús. Claro, siempre mencionan esos 4, 5, 5 mil, 30 mil ejemplos posibles dentro de un país de 4 millones de personas “el sistema funciona” porque 4 gatos logran lo que millones no, pero bueno.

 

Mientras tanto los cuponeros juran que se la están comiendo (algunos porque otros tienen vergüenza). No se dan cuenta de que son payasos del dueño del circo. Los dueños del circo quieren que haya payasos para distraer. La clase baja le tema al Estado. Se logra que el sistema continúe porque estos no van a estudiar, no trabajan mayormente, y como viven del gobierno le temen al aparato del Estado. No se unen para luchar porque se les ofrezca mejores oportunidades, porque “uyyyyy si peleo mucho me quitan el plan 8, los cupones, etc.” Y entonces, sacan cuenta y se percatan de que para trabajar hay que gastar en ropa, zapatos, me quitan las ayudas, carro, pierdo el plan Mi Salud, cupones, etc. Y total, me van a pagar 7.25 la hora y cuando sumo y resto por tanto trabajo la diferencia son 100 – 200 la mes que total, me voy a gastar en gasolina y ropa para el mismo trabajo. Así que el pobre se queda en su rol del circo porque a la larga mejor me quedo así que ponerme a superarme si mami y abuela también cogieron cupones y están aquí en el residencial y no se han muerto.

 

¿Por qué el sistema es como es? ¿Por qué no pueden hacerse leyes tan simples que las ayudas sean para motivar el trabajo a quienes pueden? ¿Por qué? ¿Por qué? Sencillo gente. La gente de dinero sí fue y estudió mucho antes que nosotros la clase media. Y se dio cuenta de algo. Si la clase baja trabaja, se reúne, forma uniones obreras, se prepara, estudia, NOS VAN A QUITAR LO DE NOSOTROS Y VAMOS A TENER QUE REPARTIR PARTE DE LO NUESTRO. Y eso ni pal caaaaaaaaaa… Me pueden decir simplista, pero muchos teóricos han dicho esto mucho antes que yo, claro en palabras complejas y demás, pero no voy a entrar en eso.

 

Miren la historia, cuando los pobres empezaron a trabajar, a exigir, a educarse, a luchar, de ahí surgió la clase media, gente, antes no había ricos y trabajadores, había ricos y esclavos, ricos y explotados, pero las luchas obreras de los pobres lograron terminar la esclavitud, luego logró un salario mínimo, 8 horas de trabajo y no 15, etc. Cuando no había “beneficios” la gente peleaba, se reunía y lograba que los ricos temblaran con las huelgas y luchas y protestas. Llegaron al punto de que los negros que antes eran sus esclavos ahora podían ir al frente en las guaguas públicas. En fin, cuando no había “tantas ayudas” los de abajo no la pasaban bien y por tanto peleaban y luchaban.

 

Entonces crearon un nivel de subsistencia para que los que antes protestaban ahora dependieran y por tanto la clase media serían los nuevos esclavos y les pago 20 – 30 mil, mientras yo me gano 1 – 2 millones y le damos 200 al mes a los pobres para que sean los que encoj#$$% a la clase media cosa de que el del billete nunca sea el malo y así no se reúnan a pelear para que los de arriba tengan que soltar más de lo que tienen y haya quien haga el trabajo “sucio” que ellos no quieren hacer. Si no hubiera pobres, la clase media se daría cuenta de que el 75% de las contribuciones depende de ellos, y por tanto diría, ni pallllll !!!! y vamos a hacer esto justo, que yo voy a pagar lo que me toca, pero que todos paguemos conforme a lo que tenemos y eso aterra a los que tienen capital que se inventaron un montón de instrumentos de inversión y boquetes en las leyes para que aunque legalmente tengan que pagar 33% de contribuciones, realmente con trucos de evitación y evasión contributiva la tasa efectiva es de 7% (lo que realmente pagan después de sumar, restar, dividir, incorporarse, etc.

 

Sí gente. Aún puedo escribir mucho más y explicar y dar citas y mencionar expertos, ricos y pobres, que han dicho esto mucho antes que yo, pero bueno… Me van a decir comunista, marxista, leninista, chavista, castrista y que hablo de una lucha de clases. A todos los que piensen así les hago un reto. Por favor, lean un poco de historia y verán todo esto ejemplificado año por año. Hay que cambiar el sistema, para ello requiere que los de la clase media nos reunamos y nos organicemos para lograr elegir gente que sea de verdadera clase media y luchen para una social democracia para todos. Los pobres tienen que entender que los están engañando con las ayudas y que solamente se hacen daño a sí mismos a todos al no percatarse de su condición y los ricos tienen que hacer lo que hizo FDR (pasado presidente de EEUU) que dijo claramente que hacía falta una segunda carta de derechos constitucionales para que tanto él, que era sumamente rico, como la clase media pudiera realmente vivir con dignidad y no del abuso de quienes ya tienen el capital.

 

Los ricos no son malos por ser ricos. Si yo fuera de capital probablemente también pensaría que debo proteger lo mío para mis hijos y demás. Les han enseñado desde muy pequeños que “siempre habrá pobres” y por tanto su labor es buscar perpetuarse en el sistema que les garantiza una calidad de vida de ese nivel. Todos queremos ser ricos, pero los ricos mismos no se dan cuenta de que tendrían mejor calidad de vida si todos tenemos la oportunidad de llegar a esa calidad de vida. Sin duda el egoísmo es parte del ser humano y queremos lo de nosotros más que lo de los demás. Es normal, natural, pero si algo ha luchado el humanismo es su capacidad de razonar y debemos utilizar el cerebro. Lo que nos distingue de los animales es esa capacidad y cada vez me aterra más notar que nos estamos convirtiendo en cosa en vez de seres racionales.

 

Esto no es imposible, en Suecia, Noruega, Finlandia y otros lugares del mundo se ha logrado hacer y ellos no son más seres humanos que nosotros. Ciertamente, no son perfectos, pero son países igualitarios y sobre todo, a través de la educación la gente puede percatarse de estas realidades y de que un mecánico y empleado de la construcción debe ganar bien y tener buena calidad de vida y así no habrá robos, violencia, ni se amenaza a los ricos y los pobres poco a poco van teniendo esa expectativa de vivir dignamente. Claro que se puede hacer, pero tiene que ser un esfuerzo de la clase media que ha sido la que ha hecho otras revoluciones. Todos tenemos que hacer nuestra parte. La clase media y los pobres tienen que luchar por la educación de calidad mundial y cambiar nuestra cultura poco a poco a través de ejemplos notorios de boricuas que han logrado mejorar sus condiciones.

 

Así fue en los años 60, cuando no había derechos para los trabajadores, los negros eran esclavizados, las mujeres eran ciudadanos de segunda categoría, todos se unieron y lucharon y pelearon tanto que los que dominaban el mundo temieron del movimiento y lo aplacaron creando ayudas para evitar que siguieran las protestas y dividieron las clases bajas, se creó la clase media y esa clase debió luchar para a través de la educación poder ser igualitaria nuestra sociedad. Pero no, el truco era fácil, ofrece mantengo a los pobres y a la clase media hazle pensar que podrá ser rico algún día mientras tanto nos sirven a nosotros. Total, cada vez que la clase media sube en su sueldo es porque le produce más a su patrono.

 

Se puede hacer, tanto los pobres, la clase media y los ricos tienen que aportar su parte. Muchos países lo han logrado recientemente. Los ejemplos de Finlandia, Irlanda y Corea del Sur, Nueva Zelanda y otros pueden ser nuestros grandes modelos. Todos somos víctima de nuestra condición, tanto los pobres, la clase media y la acaudalada fue culturalmente indoctrinada y como autómatas seguimos actuando. A través de la verdadera educación esto puede cambiar.

 

De hecho, si mañana todos los “cuponeros” deciden buscar empleo en PR no lo encontrarían. El desempleo actual es de 15.2% por tanto, si 208,000 personas que ahora mismo están buscando empleo no consiguen, ¿qué pasaría si los 1.7 millones de boricuas cuponeros salieran a buscar empleo?

 

Termino diciendo una cita que siempre me ha gustado y resume cada cosa: “Las leyes son tan justas para todos por igual que hasta permiten que tanto los ricos como los pobres vivan debajo de los puentes”. Anatole France.[/learn_more]

 

 

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