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Entonces, ¿Qué hacemos con la jueza gay? – QiiBO
Maite Oronoz

Entonces, ¿Qué hacemos con la jueza gay?

¿Qué título tan estúpido verdad? A mí tampoco me gusta, me da hasta náuseas. Espero vivir pronto en un mundo donde los medios noticiosos no vendan el género y la orientación sexual de una persona solo para atraer lectores.

El gobernador Alejandro García Padilla designó a Maite Oronoz para ser juez del Tribunal Supremo y todos están emocionados -de felicidad o de rabia- porque la abogada es gay. Para muchos, fue un acto de politiquería porque Oronoz trabajaba en el municipio de San Juan, y para llamar la atención. Para otros, un gran avance para los derechos de la comunidad LGBT.

Yo no sé un pepino de leyes, lo único que sé de juicios es “¡objeción!” y “You can’t handle the truth!”. Sin embargo, me gustaría saber si Maite Oronoz es la mejor opción porque es eficiente en su trabajo y capaz de ser imparcial y tener buen… pues eso, juicio. Pero voy a la prensa, la que se supone que nos eduque, y son los primeros en hacer fuegos artificiales por su orientación sexual.

A los conservadores del país les molestó que Maite le diera las gracias a su pareja y la besara. ¿Y qué carajo se supone que hiciera? ¿A quién le iba a dar las gracias? ¿A su gato (si tiene)? ¿O que pretendiera que no existía? Cómo tantos y tantos LGBT han tenido que hacer todas sus vidas.

Alejandro García Padilla y Maite Oronoz
Alejandro García Padilla y Maite Oronoz Foto: Metro.pr

O sea, que el problema no es que sean gays, es que lo sean públicamente.

Entonces, ser gay automáticamente descalifica a alguien para cualquier trabajo. Como dijo Alexis Sebastian Méndez sobre otro caso y que yo cambio y aplico a este: el trabajo de ser juez del Tribunal Supremo no es para acostarse con hombres. Que sea lesbiana no me dice nada sobre lo que puede o no hacer en esa posición. ¿Qué quieren que hagamos con la jueza gay? ¿Qué quieren que hagamos con todos los gays? ¿Los exiliamos? ¿Los botamos? ¿Los matamos? No van a dejar de existir, no van a desaparecer, no se van a ir para ningún lado.

¿No se cansan? La misma pelea de siempre, que si un gay no puede ser maestro, que si no puede ser un político, que si no puede ser juez, etc., etc. Vemos ambas partes del debate insultándose y ofendiéndose mutuamente (algo que, admito, yo he sido parte en ocasiones, desde mis miserables cuentas sociales).

Sin despreciar ni por un segundo sus méritos, el gobierno sabía muy bien que nominar a Maite crearía esta pelea de gallos entre los fundamentalistas y la comunidad LGBTT que tanto vende, que tanto nos distrae y nos entretiene mientras ellos siguen en lo suyo. Buen intento pero… los sigo velando.

Mejor vamos a conversar, demos las razones por qué puede o por qué no puede, cuánto conocimiento como jurista tiene, pero olvidemos lo que hace en su casa, en su cama. A mí no me importa la vida amorosa de ella ni la de nadie, apenas me interesa la mía. No hay duda que es un puesto importantísimo, que merece mucha atención, seriamente. Para farandulear con las vidas sexuales de otros están los chismosos de las tardes que tanto les gusta hablar de modelos y celebridades. Allá ellos. Al menos yo necesito algo mejor.

| Foto principal: GlobalVoices

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